Juan Arabia (1983-) is a poet, translator and literary critic. Born in Buenos Aires (Argentina), he is founder and director of the cultural and literary project Buenos Aires Poetry.

Juan Arabia (1983 – Buenos Aires, Argentina) es poeta, traductor y crítico literario. Fundador y director del sello editorial y revista Buenos Aires Poetry.

69853416_2664966263527872_644967958870753280_o

+ PRÓXIMAS LECTURAS | coming Events

XV Festival internacional san luis de potosi (México) | 14 – 18 Noviembre, 2022
LitVest (Timisoara, Rumania) | 21 – 24 Septiembre, 2022
Bucharest International Poetry Festival 2022 (Rumania) | 12 – 18 SEPTIEMBRE, 2022
A Bilingual Poetry Reading / Conference: “Translating Ezra Pound’s Cathay” | Hofstra University | February 24, 2022
Poetry Reading | Torn Page (435 W 22nd St, NYC) | february 19, 2022

+ Reciente | NEWS

<The Bund by Juan Arabia: Politics in Images> La PICCIOLETTA BARCA, UK -23/07/2022
Bulmenia 2022
<juan arabia en su plata nevada> cuadernos hispanoamericanos (España) – 01/01/2022
<hacia carcassonne: la inquietud y la cavilación de juan arabia> MILENIO (México) -25/12/2021
<3 Juan Arabia Translations by Katherine M Hedeen> CORDITE REVIEW -31/10/2021
<On Poetic Natures – In Conversation with Juan Arabia. | Micaela Brinsley> La PICCIOLETTA BARCA, UK -10/10/2021
<HACIA CARCASSONNE | FRAGMENTOS> REVISTA NEXOS, MÉXICO -25/09/2021
<Juan Arabia. Poeta, editor y traductor: “Básicamente, me dedico a la poesía todo el día”> La Nación – 17/09/2021
<Un viaje hacia la poesía de Juan Arabia> El Mostrador – 17/09/2021
<Juan Arabia: Hacia Carcassonne>Diario Perfil – 31/08/2021
<Juan Arabia: “El verso libre crece en las tierras más salvajes”> Télam – 18/09/2021
<Juan Arabia y los múltiples universos poéticos> Página 12 – 17/08/2021
<Confronting the Institution of Language: Juan Arabia on Poetry and the Pandemic> WORDS WITHOUT BORDERS – 06/07/2020


Juan Arabia (Buenos Aires, 1983) es poeta, traductor y crítico literario. Autor de numerosos libros de poesía, traducción y ensayos, entre sus títulos más recientes se encuentran: Il Nemico dei Thirties (Samuele Editore, Collana Scilla, 2017), Desalojo de la naturaleza (Buenos Aires Poetry, 2018), L´Océan Avare (Al Manar, Voix Vives de Méditerranée en Méditerranée, 2018) y Hacia Carcassonne (Pre-Textos, 2020). Egresado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, ejerce la crítica literaria además en el Suplemento de Cultura del Diario Perfil y en Revista Ñ de Diario Clarín, entre otros.

Luego de la publicación de El Enemigo de los Thirties (2015), premiado en Francia, Italia y Macedonia, Juan Arabia participó en varios festivales de poesía en Latinoamérica, Europa y China.

En el 2018 fue invitado al festival de poesía en Francia (Sète) Voix Vives en representación de Argentina, así como en 2019 participó del encuentro Poetry Comes to Museum LXI auspiciado por el Shanghai Minsheng Art Museum, siendo el segundo poeta latinoamericano en ser invitado.

Libros publicados

Poesía

Juan ARABIA, El Enemigo de los Thirties, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2015.
• Juan ARABIA, El Enemigo de los Thirties, Ril Editores, Santiago de Chile, 2017.
• Juan ARABIA, Il nemico dei Thirties, Samuele Editore, Fanna (Italia,) 2017.
Juan ARABIA, desalojo de la naturaleza, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2018.
• Juan ARABIA, L´Océan Avare (traduit par Jean Portante), Al Manar Editions, Neuilly (France), 2018.
Juan ARABIA, literatura de límites, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2018.
• Juan ARABIA, Clus, El Quirófano Ediciones, Ecuador, 2019.
Juan ARABIA, Shanghai Minsheng Art Museum, ed. (Chapbook). 诗歌来到美术馆 NO.61 | 安·阿拉维亚诗歌朗读交流会. 翻译:Allinson Han. Shanghái, China, 2019.
Juan ARABIA, The Bund. Traducción al inglés por Gwen Buchanan; Traducción al chino por Yanqi Song, Buenos Aires Poetry, 2020.
• Juan ARABIA, Hacia Carcassonne, Pre-Textos, Valencia, España, 2021.
• Juan ARABIA, Verso Carcassonne. Versione in italiano di Mattia Tarantino, Raffaelli Editore, Italia, 2022.
• Juan ARABIA, Bulmenia, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2022.

Crítica literaria

• Juan ARABIA, John Fante. Entre la niebla y el polvo, El fin de la noche, Buenos Aires, 2011.
• Juan ARABIA, PosData a la Generación Beat, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2014.
Juan ARABIA, John Fante. Camino de los Sueños Diurnos, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2016.

Traducciones

• Arthur RIMBAUD, Nuevos versos y canciones, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2015.
• Dan Fante, Un-gin-meando-carne-viva-carburador-v8-dual-hijo-de-puta-de-Los-Ángeles, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2016.
Ezra POUND, Lustra, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2016.
Poesía BEAT, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2017.
• Ezra POUND, Exultations, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2018.
• Ezra POUND, Cathay, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2020.
• Ezra POUND, BLAST I & II, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2020.
THIRTIES POETS (Auden, Spender, McNeice, Day-Lewis). En co-traducción con Rodrigo Arriagada Zubieta, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2021.
T. S. ELIOT, Poemas escritos en la primera juventud: Poems Written in Early Youth, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2021.
Arthur RIMBAUD, Versos nuevos y canciones, El oro de los tigres, Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2021.


Referencias
  1. «Buenos Aires Poetry libera parte su catálogo | Hay clásicos de Rimbaud, Pound y el movimiento Beat». PAGINA12. Consultado el 2020-05-29.
  2. «Livres de ARABIA Juan». Al Manar.
  3. «L’Océan est avare, Juan Arabia (par Marc Wetzel)». www.lacauselitteraire.fr. Consultado el 2020-05-29.
  4. Clarin.com. «Juan Arabia – Clarín.com». Clarin.com. Consultado el 2020-05-29.
  5. « WWB Daily | Confronting the Institution of Language: Juan Arabia on Poetry and the Pandemic (Words without Borders)
  6. «Juan Arabia». Letras Libres. Consultado el 2020-05-29.
  7. Against the Eviction of the Poet: An Introduction to the Poetry of Juan Arabia (Latin American Literature Today University of Oklahoma)
  8. «Lauréats Prix 2019 de la revue NUNC | Editions Corlevour». editions-corlevour.com. Consultado el 2020-05-29.
  9. «XXX Premio Letterario Camaiore – Francesco Belluomini – Prima rosa dei libri e degli autori scelti tra oltre 130 in concorso». Comune di Camaiore (en it-IT). Consultado el 2020-05-29.
  10. «Juan Arabia: “En Shanghái me preguntaron por la crueldad de mi poesía”.». Fundación Pablo Neruda. 2019-12-16. Consultado el 2020-05-29.
  11. La poesia anti moderna di Juan Arabia (Rai News)
  12. «Una posdata a la Generación Beat». www.telam.com.ar. Consultado el 2020-05-29.
  13. «诗歌来到美术馆No.61 | 上海民生现代美术馆». www.minshengart.com (en zh-cmn-Hans). Consultado el 2020-05-29.
  14. 民生现代美术馆. «【诗歌来到美术馆No.61回顾】我感觉,所以我在︱胡安·阿拉维亚». 微信公众平台. Consultado el 2020-05-29.
  15. Aguilar, Daniel López (2020-05-12). «Buenos Aires Poetry regala un tesoro literario – Cultura – La Jornada». www.jornada.com.mx. Consultado el 2020-05-29.

Se publica una colección de la audaz y original escritora Hilda Hilst, dueña de una impronta de gran musicalidad.


Escrito entre 1981 y 1982, en Casa do Sol (Campinas), Cantares de pérdida y predilección pertenece al período más productivo y original de la poeta brasileña Hilda Hilst, momento en que la autora se alejó del mundo social de San Pablo –desde 1966 hasta el día de su muerte en 2004– para dedicarse exclusivamente a la escritura.

De apariencia cerrada y hermética, el trabajo de Hilst se inscribe en la tradición sonora, donde lo que prima es la musicalidad y la forma por encima del mástil del sentido.

Esto es algo que señala su traductor, José Ioskyn, en la presentación del libro: “En sus frases resuena el brillo de una sintaxis lejana, en líneas sembradas de palabras olvidadas en el portugués contemporáneo, lo que da al texto un aire enigmático (…). Pero no hay hermetismo, hay una musicalidad que se interrumpe en silencios de piedra, una melodía en la que suenan rimas parciales, versos que se encadenan en un aliento que puede cubrir varias estrofas, modulaciones que parecen provenir de alguna danza oscura y amorosa. La aparición de imágenes y metáforas originales a cada momento, el uso personal de las palabras, la alteración de la sintaxis, y los recursos de utilización de mayúsculas y estribillos, contribuyen a que el lector se encuentre frente a un lenguaje difícil de identificar”.

De la misma forma que a Ezra Pound y a John Ashbery, a Hilda Hilst le interesaba trabajar con extremos de vanguardia y de tradición. Su aguijón anárquico y contemporáneo (como César Vallejo, inventaba expresiones) deambula en la simultaneidad de formatos perdidos de poéticas medievales, como la poesía galaico portuguesa o cantigas de amigo, esto es, composiciones poéticas destinadas a ser cantadas: “Vida de mi alma: / Recaminé casas y paisajes / Buscándome a mí, mía tu cara”; “Piedras dentro de barcas / Panales rajados / Empañando las aguas”.

Nacida en Jaú, en 1930, cuando tenía cinco años su padre fue diagnosticado de esquizofrenia paranoide, lo cual resultaría condicionante para su vida y su obra: tenía un enorme temor tanto a sufrirla como a tener hijos que terminaran afectados por dicha enfermedad.

Esta batalla, así como el amor, la muerte y la divinidad, son ejes temáticos que se hacen muy visibles en Cantares de pérdida y predilección, donde la autora se enfrenta y materializa –en lo que ella misma denomina “Mi odio-amor”– una fuerza dinámica que se extiende sobre su existencia.

Como un poeta que asiste a su propio entierro y “recamina” sus antiguos caminos, el eje oposicional de su “odio-amor” avanza y multiplica hacia lo desconocido: “Un círculo sangriento / Una luna herida por unas garras / De nosotros el oscuro centro. // Y en el abismo de nosotros / Había sol y miel”; “Barcas / Cargando la vida / Bajando las aguas. / Pasan pesadas / Distantes del poeta y de su caminar”.

Nunca complaciente en su estilo, Hilst se alejó del ambiente y grupo literario modernista (Oswald de Andrade, Manuel Bandeira), predijo que su obra sería reconocida plenamente entre diez y veinte años después de su muerte, y en vida manifestó su amargura por lo que ella consideraba un escaso reconocimiento del público y de resarcimiento económico.

Cantares de pérdida y predilección es, posiblemente, uno de los libros de poesía en lengua portuguesa más importantes de todos los tiempos. Sus matices y actualizaciones estilísticas, su diálogo con la tradición galaico-portuguesa, la profundidad visual y sonora de sus versos hacen de Hilda Hilst una poeta que merece la misma atención y reconocimiento que tienen (merecidamente) autores como Fernando Pessoa y Clarice Lispector: “Hilandera de versos / Te legaré un tejido / De poemas, un rutilo amarillo / Calentándome. / Amorosa de tu / VIDA es mi nombre. Y poeta. / Sin muerte en el apellido”.


Cantares de pérdida y predilección, Hilda Hilst. Trad. José Ioskyn. Paradiso, 96 pags

Texto publicado en Revista Ñ | Diario Clarín | 01/09/2022

Griegos remasterizados

La poeta canadiense tradujo Bakkhai, un clásico que no caduca y que gira alrededor del goce y el deseo.

De origen oral, la historia y mitología de Dionisio y las mujeres que lo veneran (BakkhaiBacantes) nos llega a través de la tragedia griega, representada por primera vez en el 405 A.C. Eurípides no fue el primer poeta en trabajar en los temas en torno a Dionisio. Antes de él lo hicieron Tespis, Iofonte, Esquilo y Polifrasmon, entre muchos otros, así como el folclor popular.

En esta nueva versión, la poeta canadiense Anne Carson no sólo traduce la obra, sino que restaura el llamado de Dionisio sobre la necesidad de volver a lo primigenio a través del deseo del ser humano de tomar la voluntad como el primer motor de la vida, el goce y la entrega al hedonismo y a la tierra.

A diferencia de cualquier trabajo ensayístico preliminar sobre traducción, Carson nos entrega un nuevo poema de su autoría, titulado “desearía ser dos perros, así podría jugar conmigo”, donde se introduce y libera a Dionisio para la posteridad de nuestros días (“Exit Dionysos”): “Él es un dios joven. / De oscura mitología, / siempre llegando // a un nuevo lugar / para alterar el status quo, / con un asomo de sonrisa. // Los Griegos lo llamaron ‘extranjero’ / e invadieron con montajes / polis tras polis // con historias como esa / en las Bacantes de Eurípides. / Una obra estremecedora”.

Generalmente representado como una deidad del vino y del éxtasis de la embriaguez (fiestas dionisíacas, bacanales en Roma), para Anne Carson “Dionisio es dios / del comienzo / antes del comienzo”. Lo que plantea en principio una dificultad ontológica, posible de pronunciar y dejar vivir solo a través de la poesía: “Los comienzos son especiales / porque la mayoría son falsos. / La nueva persona en la que te conviertes / con ese primer sorbo de vino / ya estaba allí”.

Dionisio representa algo más que la voluntad o el deseo, y mucho más que un principio (según la autora, ya estaba presente en las tablillas de la Lineal B del siglo XII A.C.). Se trata del deseo antes del deseo, “el lamido del comienzo para saber que no sabes”.

Bakkhai cuenta la historia de un hombre (el rey Penteo) que, luego de encerrar e injuriar a Dionisio, termina siendo descuartizado por las bacantes y su propia madre, vistiendo las ropas de una mujer. Esto ha despertado distintas interpretaciones sexuales, de índole represivas, y asimismo es una de las polisémicas lecturas que ha respaldado Carson en su poema inicial: “Mira a Penteo / girando alrededor con un vestido, / tan satisfecho con su disfraz de niña / al borde de las lágrimas. / ¿Debemos creer / que este deseo es nuevo? / ¿Por qué guardaba / ese vestido en el fondo / del clóset, por cierto? / El disfraz es carne”.

En lo que respecta a la obra original, construida generalmente a partir de narraciones polifónicas sin principio, el trabajo poético y modernizador de traducción de Carson, de corte métrico más desenfrenado y libre, se percibe mejor en las odas corales. De acuerdo a la tradición, Eurípides utilizaba el trímetro yámbico para las partes de diálogo de la obra y los metros líricos en las odas corales.

Conocedora de estos principios, los riesgos que se introducen en las odas corales se perciben ya desde la configuración visual y por tanto rítmica de los textos (pausa versal o sangría, elementos inexistentes en las tragedias), tal como Ezra Pound introdujo estos mismos avances en la traducción que hizo al inglés de la poesía China en Cathay.

El ejercicio de la traducción de clásicos en la literatura, al menos en los casos afortunados, demuestra cómo las sensibilidades y necesidades poéticas cambian y se reformulan con el paso del tiempo.

Sin dudas Carson sintió de manera más natural las formas menos tradicionales (cerradas) para explorar y actualizar la tragedia de Eurípides; de la misma forma que Seamus Heaney en su versión de Beowulf combinó la aliteración de las kenningar, fusionando el inglés antiguo con modismos contemporáneos.


Bakkhai de Eurípides, Versión de Anne Carson. Traducción de Bernardita Bolumburu. La Pollera Ediciones, 163 págs | Texto publicado en Revista Ñ – Diario Clarín 11/05/2022

Cátulo Harlem

Unos cuervos en Harlem anuncian la Guinness
que por la noche tejerá más guirnaldas
Aunque esta vez la compensación llega
desde el cielo raso de White Horse
……………….y un libro de Hughes
……..Strange, That in this nigger place…


Juan Arabia – The Dead Poet | 450 Amsterdam Ave (Btwn 81st and 82nd) Nueva York | February 23, 2022

Uncollected Alberto Caeiro

What is the use of talking, and there is no end of
talking,
There is no end of things in the heart.

Exile’s Letter 憶舊遊寄譙郡元參軍

Cuando regrese la primavera
quizás ya no esté en el mundo.
Me gustaría pensar que la primavera es una persona
para poder escucharla llorar
viéndola perder a su único amigo.
Pero la primavera no es una cosa:
es una forma de hablar.
Nunca regresan las flores, nunca regresan las hojas,
………….siempre son nuevas.
Solo existen los días.

Nada regresa, nada se repite, todo es real.

Poeta maldito, bebedor infatigable, notable ejemplar de la bohemia latinoamericana, Efraín Huerta (1914-1982) fue junto a Octavio Paz —con el que compartió amistad toda su vida desde la escuela preparatoria— uno de los pilares de la poesía mexicana del siglo XX. Miembro del Partido Comunista hasta su expulsión en 1944, profesó el periodismo durante toda su vida, abarcando (como en su poesía) todos los géneros, siendo reportero, reseñista, editorialista, crítico de cine, entrevistador y cronista de espectáculo. Desde sus primeros poemarios, como Absoluto amor (1935) o Poemas de guerra y esperanza (1943), uno puede sentir la especificidad de una palabra acalorada por las noches de la ciudad de México, así como a su vez purificada por las albas y lloviznas del país: “Yo soy, testigo muerto, testigo de la sangre / derramada en España, / reverdecida en México / y viva en mi dolor”. Emparentado con el surrealismo de Federico García Lorca, Rafael Alberti y Pablo Neruda, el registro de la obra de Huerta es muy amplio: incluye la delicadeza lírica del amor declarado, pasando por el sarcasmo y el erotismo, así como la cólera política y los problemas intrínsecos de México y la tradición idiomática.

A diferencia del formalismo aún imperante, canonizado en los delicados cristales limados por Octavio Paz, en la obra de Efraín podemos encontrar veloces y disparejos endecasílabos, combinados con versos libres y pausas versales de soltura impecables. Y si bien su retórica puede volverse por momentos enorme y visceral, como la densidad de un océano, a su vez contiene a los peces más brillantes del mercado: “lirios en bruto de indefinibles novias”, “Laten palomas grises en la orilla de todo amor”, “el aire huele a pensamientos muertos, / los poetas tienen el seco olor de las estatuas”. Se podría decir que desde la publicación de su libro capital, Los hombres del alba, de 1944 (posiblemente su propio Trilce o Residencia en la Tierra), la poesía de Huerta no dejará de crecer dentro de un mismo tono sombrío y conmovedor, y que a la vez funciona en los niveles desmitificadores de la transformación capitalista del Estado y de la sociedad mexicana. Enemigo de la policía montada, de la pequeña burguesía y de sus poetas publicistas, dedicó poemas a Hemingway, al “Che” Guevara, a Roque Dalton y a Javier Heraud, entre muchos otros, así como a paisajes de Puebla y Oaxaca, avenidas, calles y viejos bares de la ciudad de México. Recomendó, mucho antes que Charles Bukowski, que los poetas debían beber hasta el infinito, “hasta la negra noche y las agrias albas”. Una extensa parte de su obra, sin embargo, se inscribe por fuera de la oscuridad y la melancolía. Se trata de los “poemínimos”, cuyo resultado resulta homólogo a la antipoesía y los artefactos de Nicanor Parra (“Nadie / Dirá Jamás / Que no / Cumplí / Siempre / Con mi / Beber”; “A mis / Viejos / Maestros / De marxismo / No los puedo / Entender: / Unos están / En la cárcel / Otros están / En el / Poder”). Aunque esto no debería sorprendernos: Efraín tuvo el menor interés por hacer una carrera literaria convencional, y como recuerda su hijo David Huerta en el prólogo a esta nueva publicación, “se divertía haciéndose fama de maleducado y antilibresco, cuando la verdad simple y llana es que era un lector omnívoro, con un impecable juicio crítico”.

Esta edición de su Poesía completa, compilada por Martí Soler, incluye todo su trabajo en el género dentro de un “posible” orden cronológico, incluidos los poemas no coleccionados. Hacia el final del lúcido prólogo de David Huerta, sin embargo, leemos algo que llama la atención: “es una dignísima edición de un autor sobre el que hemos oído hablar mucho pero sobre el cual no se han escrito textos críticos de calidad”. Sería muy difícil leer o apreciar, sin embargo, los “Manifiestos y posiciones” de Roberto Bolaño, así como muchos de los trabajos de los infrarrealistas, sin rememorar la estela este poeta maldito, como si la mejor forma de crítica no estuviera en el acto mismo de la creación. Esta omisión quizás provenga del sabotaje que le hicieron al hijo de Efraín (como tantos otros ataques que los infrarrealistas le hicieron a Octavio Paz, máximo representante de la cultura oficial) hacia 1976 en una lectura, por considerarlo un poeta de privilegio por llevar el mismo apellido que su padre.


Texto publicado en Revista Ñ | 15/12/2021

Se publica La enfermedad de escribir, las encendidas cartas que el narrador estadounidense les envió a colegas, editores y amigos, entre ellos Henry Miller, Lawrence Ferlinghetti y su héroe literario John Fante.


Charles Bukowski no fue, a pesar de lo que consideran algunos, un escritor o un poeta improvisado. Lector hambriento y radical, como Arthur Rimbaud, compartía con éste, además, un programa poético que incluía fuertes dosis de alcohol y desarreglo, y cuyo propósito no era otro que golpear y desfigurar como un perro las instituciones y tradiciones literarias.

Esta edición y selección de su correspondencia, llena de fuerza, verdad y comprensión, enciende al igual que sus mejores obras la llama interna del bulldog con corazón de infierno.

Para Bukowski, antes que todo, existe un problema muy esencial: siempre ha habido un abismo demasiado grande entre la literatura y la vida, y quienes han creado literatura no han escrito sobre la vida y los que han vivido la vida han sido excluidos de la literatura.

Algunos avances habrían existido, claro, pero desde los tiempos de Shakespeare “la poesía era falsa y aburría a un muerto”. Enterado y nutrido de lo que sucedió y sucedía en el campo (desde el New Criticism y emergencias como la escuela Black Mountain o la Beat Generation), Bukowski sólo reconocía de su lado a aquellos que habrían pateado para el mismo lado de su llama: Louis-Ferdinand Céline, John Fante, el primer Hemingway, Knut Hamsun, y poetas como Ezra Pound, W. H. Auden y Stephen Spender.

Sin embargo, incluso de muchos ellos reclamaba distancia: “Corrington dice que Corso y Ferlinghetti tienen talento. No leo tanto como debería, pero creo que el poeta moderno tendría que reflejar las corrientes de la vida moderna, no hay que seguir escribiendo como Frost, Pound, Cummings o Auden, es como si se hubieran desviado de la meta dando traspiés, se han quedado antiguos. Siempre he pensado que Frost daba traspiés y que se salió con la suya a base de sandeces”.

En muchas de estas cartas, dirigidas a editores como John Martin, Jon Webb, Lawrence Ferlinghetti y Whit Burnett, así como a escritores como Harold Norse, Henry Miller y Jack Micheline, Bukowski rememora algunos hechos repetitivos de su biografía literaria: tras haber publicado varios relatos en la emblemática Story (revista que por primera vez publicó a autores como J. D. Salinger) y Portfolio, dejó de escribir por mucho tiempo.

Un día el futuro autor de Música de cañerías llegó al hospital general de Los Ángeles desangrándose vivo tras una borrachera que duró diez años: “Una vez acabé en el ala para pobres del hospital. Me salía sangre a chorros por la boca y el culo (…) me dejaron tirado dos días en una cama antes de hacerme caso, luego se les ocurrió la absurda idea de que tenía contactos en los bajos fondos y me metieron sin parar casi tres litros y medio de sangre y cuatro de glucosa. Me dijeron que si volvía a beber la palmaría. Al cabo de 13 días conducía un camión, levantaba paquetes de más de 20 kilos y bebía vino barato lleno de azufre. No se enteraban de nada: quería palmarla. Pero, como bien saben algunos suicidas, la estructura humana puede ser dura como el acero”.

Al salir del hospital, y con sólo 35 años, consiguió una máquina de escribir y empezó a teclear de nuevo, aunque esta vez poesía. Y ese fue el género en que incursionó hasta el último de sus días, pese a que hablamos de un autor que se consagró por medio de su columna Notes of A Dirty Man para el periódico independiente Open City de Los Ángeles y sus novelas (Mujeres, Cartero y Factótum), escritas entre los años 70 y los 80.

Esto es algo que se comprueba en una de sus cartas a Jon Webb, fechada en agosto de 1960: “Varias personas me han pedido que escriba una novela. Que les den. No escribiría una novela ni aunque me lo suplicara Jruschov. Mandé todo a la mierda durante 10 o 15 años, no escribí nada”.

Fue su amigo y editor de Black Sparrow Press, John Martin, quien le ofreció una remuneración mensual a fines de los años 60 para que el autor dejara de trabajar en la oficina de correos y pudiera dedicarse a la escritura a tiempo completo.

Amante de los hipódromos, lugar donde salía a buscar inspiración cuando se secaba, lo que más detestaba Bukowski era la sociabilidad y el egocentrismo de grupos populares como los Beats, quienes creían, según él, que estar en el mainstream literario era más importante que la propia creación literaria (“dependen de Timothy Leary y de Bob Dylan, quienes acaparan las noticias de portada”).

Bukowski se mantuvo alejado de los focos y se entregó en cuerpo y alma a la escritura. Para él, básicamente, la creación era una válvula de escape para lo que de otra forma terminaría en suicidio o en el encierro en un manicomio. Creía, por otro lado, que los poemas tenían que salir de la misma forma que sale un vómito a la mañana luego de una borrachera.

Por eso detestaba a poetas que consideraba rebuscados y complejos, como T. S. Eliot, Robert Lowell y Robert Creeley: “Fracasamos cuando comenzamos a mentirnos en los poemas solo porque queremos crear un poema. Por eso nunca reviso nada, y dejo todo tal cual lo escribo; si he mentido en un principio, no sirve de nada revisar los poemas, y si no he mentido no tengo nada de lo que preocuparme. A veces leo poemas en revistas como Poetry de Chicago y noto que los han cepillado y pulido. Paso las páginas y nada, solo mariposas, mariposas casi sin vida”, disparaba.

Todo este epistolario reunido se caracteriza por su espontaneidad y sinceridad. De hecho, parecen poemas y huelen a vida. Contienen, además, pasajes muy felices de misivas que le envió a muchos escritores que admiraba, como Hilda Doolittle y John Fante, su Dios literario.

A pesar de ser un caballo de mal carácter, difícil de montar y que no aparentaba ser un ganador, muchos de sus editores (especialmente Jon Webb, Marvin Malone y John Martin) siempre creyeron que Bukowski era un diamante en bruto.

Estos escritos, que incluyen momentos que van desde su juventud hasta sus últimos días, demuestran claramente cómo Bukowski se valió por sus propios medios: sin formación académica, sin contactos en el campo literario. Y sin embargo logró lo que todos escritores anhelan: ser leído por todo tipo de público y vivir, aunque de forma tardía, de su escritura.

En una de las últimas cartas, escrita dos años antes de su muerte, Charles Bukowski precisó: “No hay mayor recompensa que escribir. Lo que viene después es secundario. No entiendo que los escritores dejen de crear. Es como arrancarse el corazón y tirarlo al inodoro junto con la mierda. Escribiré hasta mi último aliento, me da igual que guste o no. El final será como el comienzo. Ese es mi destino”.


La enfermedad de escribir, Charles Bukowski. Trad. Abel Debritto. Anagrama, 248 págs.

27/01/202 | Clarín.com Revista Ñ Literatura Reseñas

En coincidencia con los 100 años del nacimiento de Jack Kerouac, se publica Las mejores mentes de mi generación, que reivindica las virtudes de estos míticos compañeros de ruta.


Editado por Bill Morgan, Las mejores mentes de mi generación: Historia literaria de la Generación Beat, reúne las conferencias que Ginsberg dictó en Naropa Institute de Boulder (Jack Kerouac School of Disembodied Poetics) y en la Universidad de Brooklyn entre 1977 y 1994.

La etiqueta de “rebelión social” ha ocultado la radical propuesta de una visión suprema de la realidad, una ruptura con la naturaleza de la conciencia corriente que ponía de manifiesto la existencia de una más amplia: “Nuestra búsqueda elemental de una forma de mentalidad original, o mentalidad central, no era una rebelión de modo alguno, aunque, como es lógico, en la búsqueda de un corazón o una mentalidad más amplios había que reventar algunas convenciones sociales”.

El budismo, las drogas, el jazz, la influencia de la cultura negra, los viajes a México, fueron solo algunos de los elementos que ayudaron a ampliar estos horizontes. Gracias a estas interrelaciones, por ejemplo, se sentaron las bases de uno de los enfoques más interesantes de la poesía moderna.

Era la misma época, los años cuarenta, cuando William Carlos Williams introducía en el verso la idea de medida variable (pie variable) del habla estadounidense. Mientras saxofonistas como Lester Young y Charlie Parker, y trompetistas como Dizzy Gillespie y Miles Davis hacían algo equivalente con el jazz: el saxofón reflejaba el ritmo respiratorio del habla y era como si hablase con el acento conversacional o con el de la charla excitada. Se había introducido en la música y, esto es lo más importante, un elemento de la voz real reflejaba las irregularidades rítmicas del habla de los negros.

Lo anterior fue decisivo para el principal protagonista de estas conferencias, Jack Kerouac, y tal fue la teoría consciente que aplicó deliberadamente en Mexico City Blues. Sin duda a Ezra Pound, amante de la poesía provenzal (donde música y lírica se fusionaban en una), le hubiera gustado saber que los poemas de Kerouac eran simples canciones (imitaciones de ritmos y respiraciones de Charlie Parker) de tres minutos que entraban y salían de los oídos de todo el mundo, incluidos los suyos.

Las conferencias de Ginsberg muchas veces trabajan con este tipo de material, minucias del oficio, detalles técnicos, avances formales, aunque por momentos recurre a descripciones históricas y simples anécdotas. En estas páginas puede recorrerse la ciudad de Nueva York en los años cuarenta, y los lugares más emblemáticos donde se forjó la generación Beat: el Times Square como centro de gravedad, la Octava Avenida con sus bares de ancianos y adictos: “Europeos, maricones europeos, ocultos y al acecho. Burroughs exploró las drogas, exploró el Times Square y eso (es lo que) nos intrigaba a Jack y a mí, la exploración del mal, de lo siniestro”.

William Burroughs es otro de los protagonistas de este libro, a quien Ginsberg retrata como un simple hombre de acción: “No se consideraba en absoluto un escritor. Le interesaba más aprender a robar a los borrachos del metro y deambular por la Octava Avenida con yonquis. Era como Jean Genet, le atraía el mismo concepto de la moralidad y de las costumbres (…) No era un escritor entregado, se entregaba a otras cosas, se entregaba total y sacramentalmente a explorar su conciencia en cierto sentido, a llegar al final de su mente. Quería meterse en el pozo, el pozo del infierno o el paraíso, para ver lo que había en el fondo”.

Burroughs siempre fue un escéptico sobre el oficio. Escribir, para él, era una actividad romántica, hasta que le encontró una función práctica. Los análisis e interpretaciones en estas conferencias de obras como YonquiQueer El almuerzo desnudo demuestran la naturaleza política de su narrativa, de su obsesión por llegar al interior del lenguaje (palabra-virus que produce la identificación del deseo a través de la fijación lingüística), para llegar al interior de la conciencia y modificarla.

Otra de las figuras que trabaja Ginsberg en profundidad es la del poeta Gregory Corso, tan amigo y confidente suyo como Burroughs y Kerouac. A diferencia de ellos, la salida de la conciencia ordinaria en Corso se da a partir de lo que él mismo denominaba “automatismo”, una idea estética que implica tomar imágenes y símbolos y hacer que se contradigan continuamente, esto es, forjar asociaciones automáticas opuestas: “No dispares al jabalí: / Un niño se me acercó / agitando un océano con un palo”. Se trata de impugnar cada verso, cada verso se niega un poco a sí mismo. El método de Corso tiende a lo contrario, lo opuesto. La belleza como lo inesperado, la belleza como contrasentido, la belleza como sorpresa, la belleza como irrealidad, la belleza como cualquier cosa menos lo que se espera.

Ginsberg dedica, además, algunos apartados a Peter Orlovsky, Carl Solomon y John Clellon Holmes, así como a su propia correspondencia con William Carlos Williams y su expulsión de la Universidad de Columbia. Con inédita pasión y erudición, Allen Ginsberg trabaja sobre un material difícil de maniobrar y traicionar: la dinamita en el corazón de grandes escritores.

Todos ellos sabían, y posiblemente más que cualquier otra generación o movimiento, que estaban catalizando un gran cambio cultural. Aunque muy especialmente Ginsberg atiende cada una de las particularidades de sus integrantes. Cada uno con su propia vida secreta, sus propias humillaciones y victorias. Lo que importa en la literatura, de forma definitiva, es contar la verdadera historia del mundo.

Un pasaje dedicado a los últimos años de Kerouac, su trágico final y sus años de fama, da muestra suficiente del calibre del libro: “Kerouac era realmente un genio solitario e innovador que se adentraba por su cuenta en áreas de composición no reconocidas ni cartografiadas, con valentía suficiente para hacerlo solo. No tenía apoyos, no ya de la sociedad, sino ni siquiera de sus amigos, de su mujer, de su madre, de nadie. Yo estaba involucrado en la aventura de un modo personal, pero más que un apoyo era un lastre. Estoy totalmente avergonzado de aquel papel. Al cabo de unos meses le escribí cartas en que trataba de disculparme y de decirle lo mucho que me gustaba la obra. Me gustó inmediatamente, pero al mismo tiempo me pareció invendible y (como agente) pensaba desde el punto de vista de la publicación. Fue una lección traumática que aprendí sobre las condiciones del arte auténtico. A veces las cosas son desagradables. Cuando rompes la cáscara, brota mierda por la grieta y a veces es un verdadero lío, como en los partos de verdad”.


Las mejores mentes de mi generación. Historia literaria de la Generación Beat. Trad. Antonio-Prometeo Moya. Editorial Anagrama, 528 págs.

18/03/2022 | Clarín.com | Revista Ñ | Literatura

Asociado a menudo con el Renacimiento de San Francisco y la Generación Beat (participó de la emblemática lectura poética en la Six Gallery, y personificó a uno de los protagonistas de Los vagabundos del dharma de Kerouac), el mayor mérito de Gary Snyder fue erigir un puente entre la poesía moderna norteamericana y la cultura oriental.

Nacido en la ciudad de San Francisco en 1930, compartió con Allen Ginsberg y Jack Kerouac no sólo la amistad, sino también el objetivo de rescatar en su trabajo la vivacidad y la espontaneidad del habla coloquial. Sin embargo, y pese a estas semejanzas, uno de sus principales proyectos personales fue viajar al sudeste asiático.

Para ello, y tras finalizar sus estudios en la Universidad de Reed en Portland, se inscribió en el Departamento de Culturas y Lenguas Asiáticas de la Universidad de California en Berkeley, donde tomó clases de chino y Literatura Clásica China y donde comenzó a traducir al poeta tardío de la dinastía Tang, Han San.

En 1956, finalmente, obtuvo la beca del First Zen Institute of America y partió hacia Japón donde residiría durante casi doce años en las inmediaciones del Templo Daitoku-ji. A diferencia de muchos compañeros de su generación, que se quedaron en las grandes ciudades para enfrentar y denunciar al “Moloch” de la urbe (“tengo unos pocos amigos, pero están en las ciudades”), el salto de Snyder implicó una ruptura con la civilización occidental “judeo-capitalista-cristiana-marxista”.

Esta nueva selección de la poesía de Snyder, traducida ahora en nuestro país por Esteban Moore y Patricia Ogan Rivadavia, presenta un amplio recorrido por su trabajo, desde su primer título, Riprap and Cold Mountain Poems (1959), pasando por Turtle Island (1974) hasta Mountains and Rivers Without End (1996), entre otros.

La poesía de Snyder describe actos y hechos concretos. Al igual que la temática de la poesía de la dinastía Tang (período más alto y fructífero de la poesía china), su trabajo se nutre de la exaltación de la naturaleza, la descripción del paisaje, generalmente en función de determinados estados de ánimo del autor, de algún sentimiento o idea que quiere expresar: “En este mundo en llamas, turbio, mentiroso,/ bañado en sangre/ ese tranquilo encuentro en las montañas/ fresco y suave como los hocicos de/ tres alces, me ayuda a mantenerme cuerdo”.

La separación, la despedida y el distanciamiento de los seres cercanos (prácticas muy repetidas en la dinastía Tang, producto del estilo de vida libre y retirado de los grandes literatos), es otro de los rasgos que comparte con la escuela de Li Bai, Du Fu y Wang Wei: “No me molesta –vivir así / Cerros verdes –la extensa playa azul / Pero a veces –durmiendo a la intemperie/ Pienso en aquel tiempo –cuando te tenía”.

Todos estos poemas fluyen, además, a partir de los principales cimientos de la poesía moderna en lengua inglesa, y se adaptan al reclamo de Ezra Pound en tanto tratamiento directo y musical (no métrico), y de William Carlos Williams en tanto búsqueda de ritmo y habla propia de los Estados Unidos (Snyder hace un uso magistral de las pausas versales).

Desde 1969, vive en el paisaje agreste de la cuenca del río Yuba, al pie de la Sierra Nevada, en el estado de California. Además de sus aportes literarios, en las últimas décadas se ha convertido en un reconocido vocero de la defensa del medio ambiente y de las culturas conscientes de la preservación del hábitat natural.

La poesía, el budismo Zen, la práctica diaria del zazen, han sido para Snyder los puentes que han permitido el desarrollo de una nueva ética, una nueva estética y por tanto un nuevo estilo de vida: “El arroyo con sus sonidos es una larga lengua extendida./ La vaga imagen de la montaña en sombras un ancho cuerpo despierto./ Atravesando la noche canto tras canto./ ¿Cómo podré expresarme cuando amanezca?”.


03/02/2022 19:11 Clarín.com Revista Ñ Literatura Reseñas

Selección poética, Gary Snyder. Trad. Patricia Ogan Rivadavia y Esteban Moore. Alción Editora, 141 págs.