Juan Arabia (18 de junio de 1983 – Buenos Aires, Argentina) es poeta, traductor y crítico literario. Fundador y director del sello editorial y revista Buenos Aires Poetry.

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Juan Arabia (Buenos Aires, 1983) es poeta, traductor y crítico literario. Autor de numerosos libros de poesía, traducción y ensayos, entre sus títulos más recientes se encuentran: Il Nemico dei Thirties (Samuele Editore, Collana Scilla, 2017), Desalojo de la naturaleza (Buenos Aires Poetry, 2018), L´Océan Avare (Al Manar, Voix Vives de Méditerranée en Méditerranée, 2018) y Hacia Carcassonne (Pre-Textos, 2020). Egresado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, ejerce la crítica literaria además en el Suplemento de Cultura del Diario Perfil y en Revista Ñ de Diario Clarín, entre otros.

Luego de la publicación de El Enemigo de los Thirties (2015), premiado en Francia, Italia y Macedonia, Juan Arabia participó en varios festivales de poesía en Latinoamérica, Europa y China.

En el 2018 fue invitado al festival de poesía en Francia (Sète) Voix Vives en representación de Argentina, así como en 2019 participó del encuentro “Poetry Comes to Museum LXI” auspiciado por el Shanghai Minsheng Art Museum, siendo el segundo poeta latinoamericano en ser invitado.

Libros publicados

Poesía

• Juan ARABIA, El Enemigo de los Thirties, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2015.
• Juan ARABIA, El Enemigo de los Thirties, Ril Editores, Santiago de Chile, 2017.
• Juan ARABIA, Il nemico dei Thirties, Samuele Editore, Fanna (Italia,) 2017.
• Juan ARABIA, desalojo de la naturaleza, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2018.
• Juan ARABIA,  L´Océan Avare (traduit par Jean Portante), Al Manar Editions, Neuilly (France), 2018.
• Juan ARABIA, literatura de límites, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2018.
• Juan ARABIA, Clus, El Quirófano Ediciones, Ecuador, 2019.
• Juan ARABIA, Shanghai Minsheng Art Museum, ed. (Chapbook). 诗歌来到美术馆 NO.61 | 安·阿拉维亚诗歌朗读交流会. 翻译:Allinson Han. Shanghái, China, 2019.

Crítica literaria

• Juan ARABIA, John Fante. Entre la niebla y el polvo, El fin de la noche, Buenos Aires, 2011.
• Juan ARABIA, PosData a la Generación Beat, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2014.
• Juan ARABIA, John Fante. Camino de los Sueños Diurnos, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2016.

Traducciones

• Arthur RIMBAUD, Nuevos versos y canciones, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2015.
• Dan Fante, Un-gin-meando-carne-viva-carburador-v8-dual-hijo-de-puta-de-Los-Ángeles, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2016.
• Ezra POUND, Lustra, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2016.
• Poesía BEAT, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2017.
• Ezra POUND, Exultations, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2018.

Referencias
  1. «Buenos Aires Poetry libera parte su catálogo | Hay clásicos de Rimbaud, Pound y el movimiento Beat»PAGINA12. Consultado el 2020-05-29.
  2.  «Livres de ARABIA Juan». Al Manar.
  3. «L’Océan est avare, Juan Arabia (par Marc Wetzel)»www.lacauselitteraire.fr. Consultado el 2020-05-29.
  4.  Clarin.com«Juan Arabia – Clarín.com»Clarin.com. Consultado el 2020-05-29.
  5.  « WWB Daily | Confronting the Institution of Language: Juan Arabia on Poetry and the Pandemic (Words without Borders)
  6.  «Juan Arabia»Letras Libres. Consultado el 2020-05-29.
  7. Against the Eviction of the Poet: An Introduction to the Poetry of Juan Arabia (Latin American Literature Today University of Oklahoma)
  8. «Lauréats Prix 2019 de la revue NUNC | Editions Corlevour»editions-corlevour.com. Consultado el 2020-05-29.
  9. «XXX Premio Letterario Camaiore – Francesco Belluomini – Prima rosa dei libri e degli autori scelti tra oltre 130 in concorso»Comune di Camaiore (en it-IT). Consultado el 2020-05-29.
  10. «Juan Arabia: “En Shanghái me preguntaron por la crueldad de mi poesía”.»Fundación Pablo Neruda. 2019-12-16. Consultado el 2020-05-29.
  11.  La poesia anti moderna di Juan Arabia (Rai News)
  12.  «Una posdata a la Generación Beat»www.telam.com.ar. Consultado el 2020-05-29.
  13.  «诗歌来到美术馆No.61 | 上海民生现代美术馆»www.minshengart.com (en zh-cmn-Hans). Consultado el 2020-05-29.
  14. 民生现代美术馆. «【诗歌来到美术馆No.61回顾】我感觉,所以我在︱胡安·阿拉维亚»微信公众平台. Consultado el 2020-05-29.
  15. Aguilar, Daniel López (2020-05-12). «Buenos Aires Poetry regala un tesoro literario – Cultura – La Jornada»www.jornada.com.mx. Consultado el 2020-05-29.

Buenos Aires Poetry

Presentamos dos versiones del poema “THE STUDY IN AESTHETICS” de Ezra Pound (Lustra. London: Elkin Mathews, 1916) por Jorge Aulicino & Juan Arabia.

EL ESTUDIO EN ESTÉTICA

(Versión de Jorge Aulicino)

Chicos muy chicos de ropa remendada,
en un golpe de inusual sabiduría,
detuvieron sus juegos al paso de ella
y gritaron desde los adoquines:
………..Guarda! Ahi, guarda! ch´è be’a!*

Pero tres años después
escuché al joven Dante, cuyo apellido ignoro,
porque hay allí, en Sirmione, veintiocho Dantes y
treinta y cuatro Catulos;
y habían sacado una gran redada de sardinas,
y sus mayores
las estaban guardando en grandes cajas de madera
para venderlas en Brescia, y él
saltaba alrededor, metiendo mano en el brillante pescado
y agarrándolo de cualquier forma;
inútilmente le decían sta fermo!**
y como no le dejaron acomodar
el pescado en las cajas,
él acariciaba a los que estaban…

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Roberto Bolaño| Poesía Reunida (Publicado en Revista Ñ, 22 de mayo de 2019) 

Roberto Bolaño: la vida de un poeta

Roberto Bolaño pertenece al grupo de los escritores tocados y quemados por los poetas malditos, con Rimbaud, Baudelaire y Lautréamont a la cabeza. Su idea de la poesía, tal y como la concibieron estos autores, se relaciona directamente con una específica forma de vida.

Son estos poetas un símbolo inicial, un licor extremo. Por un lado representan para Bolaño el acto más puro y radical del individuo, ya que rechazaron las normas establecidas literarias y experienciales (mediante el desarreglo de todos los sentidos, la inclinación por hospedarse en los castillos de bohemia…); y, por otro lado, y debido a la sanción social que recibieron por semejante comportamiento, representan la pobreza, la miseria y el fracaso.

Bolaño era un apasionado de la vida de los poetas. Seguramente, y a partir de esa forma, se sentía menos solitario, mejor comprendido.

Es algo que encontramos a lo largo de toda esta Poesía reunida, y que condensa una de las fundamentales características de su trabajo poético, esto es, una relación dialógica con otros autores, y por tanto el planteamiento de una concepción estética metaliteraria.

Así Bolaño dialoga, incluso, con lo más lejano de nuestra tradición lírica, el trovador Guirat de Bornelh, debatiéndose entre “El cantar oscuro / y el cantar claro”, o Paul Verlaine, Edgar Allan Poe, Alice Sheldon y John Reed. Incluso lo hace con muchos de sus coetáneos, como Efraín Huerta, Mario Santiago, Nicanor Parra y Enrique Lihn. Todos estos personajes, tan admirados por él, viven a través de su poesía y por tanto forman parte de su proyecto literario.

El paso ganado de Bolaño, y que por tanto supera al malditismo oficial, es la celebración que realiza del Tercer Mundo, multiplicador de la pobreza y del fracaso: “Demos gracias por nuestra pobreza, dijo el tipo vestido con harapos. / Lo vi con este ojo: vagaba por un pueblo de casas chatas, / hechas de cemento y ladrillos, entre México y Estados Unidos. / Demos gracias por nuestra violencia, dijo, aunque sea estéril / como un fantasma, aunque a nada nos conduzca, / tampoco estos caminos conducen a ninguna parte”.
Esto es algo que señala muy bien Manuel Vilas, abriendo nuevos horizontes, en el prólogo a esta edición: “El Tercer Mundo, es decir, México, sólo nos regala miseria y promiscuidad. Bolaño celebró el Tercer Mundo inventando una danza literaria entre la pobreza y el sexo. Porque el sexo entre pobres es más sexo que entre ricos. La pobreza convierte el sexo en rabia, en la rabia más perturbadora del universo. No hay nada más preciso para definir a un yo poético que decir cuánto dinero gana y con quién fornica. No hay nada más impúdico, y a la vez tan necesario. Los poetas se convirtieron en «perros románticos»”.

Todas estas capas (dialógicas, coyunturales, experienciales), son formativas en la obra de Bolaño, y enaltecen e impulsan a su valiente proyecto, en sentido político.

Posiblemente, y más allá de lo que muchos lectores conocen a partir de su obra narrativa, como Los detectives salvajes (el movimiento infrarraelista, fundado en México junto a Mario Santiago, a partir del vagabundeo por Distrito Federal, y cuyo objetivo era volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial), una gran parte de sus mejores poemas se encuentra en el apartado “Manifiestos y Posiciones” de La Universidad Desconocida. En poemas como “Horda” o “La poesía latinoamericana”, Bolaño hace claro su mensaje que además multiplica y actualiza el presente lírico de nuestro idioma: “los poetas de la lengua española, cuyo nombre es / Horda, los mejores, las ratas apestosas, duchas / En el duro arte de sobrevivir a cambio de excrementos, / De ejercicios públicos de terror, los Neruda / Y los Octavio Paz de bolsillo, los cerdos fríos, ábside / O rasguño en el Gran Edificio del Poder. / Horda que detenta el sueño del adolescente y la escritura”.

El presente volumen incluye La Universidad Desconocida, una extensa recopilación de su poesía, preparada durante décadas por el autor y que finalmente fue publicada de forma póstuma en 2007.

Esta sección lo podría ser todo, ya que incluye los poemas fechados desde 1978 hasta 1993, y abarca casi toda la extensión de este libro, y por tanto de su obra.

Allí encontramos sus experiencias iniciales, la relación triádica que atraviesa al poeta constantemente desde las ciudades de Barcelona, Ciudad de México y Santiago, y que representa esa situación de incomodidad irregular en su estadía en el mundo moderno; así como los apartados “Manifiestos y posiciones”, “Gente que se aleja” (deudor de la técnica narrativa de William Burroughs), “Iceberg” (una parodia a la poética de Raúl Zurita) y “Un final feliz” (nostalgias del México salvaje y formativo), entre otros.

Poesía reunida, además, incluye los poemas publicados por Bolaño en revistas, plaquettes y volúmenes colectivos, así como los poemas de Los perros románticos (1993) y Tres (2000) que no fueron incluidos por el autor en La Universidad Desconocida.

De la misma forma que el de su admirado poeta Nicanor Parra, el héroe de los poemas de Bolaño es la persona común, la gente de a pie. Sus poemas, que por momentos se mueven hacia lugares claros, muchas veces optan por la hermeticidad (“Luz que vi como una sola daga levitando en / El altar de los sacrificios del DF”) y ascienden con aires proféticos (“Nada quedará de nuestros corazones”).

Si bien el reconocimiento de su trabajo llegó hacia 1988, fue precisamente por su incursión en el género narrativo (Premio Herralde de novela por Los detectives salvajes) y no por sus avances en materia poética.

La vida de Bolaño, que aparece a lo largo de toda su poesía, se asemeja mucho a la de los verdaderos poetas que tanto él admiraba.

Paradójico o no, en los comienzos de su vida se vio obligado a realizar diversos trabajos eventuales, desde comerciante hasta vigilante nocturno: “Poesía que tal vez abogue por mi sombra en días venideros / cuando yo sólo sea un hombre y no el hombre que con / los bolsillos vacíos vagabundeó y trabajó en los mataderos / del viejo y del nuevo continente”.

Bolaño vivió una vida llena incomodidades económicas, y de la misma forma que sus admirados Lautréamont y Rimbaud, sufrió una muerte trágica, repentina.

Como tocado y quemado por primera y última vez, multiplicando todas las formas posibles de progreso, junto a los demonios que lo empujaron al infierno, “pero escribiendo”.

 

Poesía reunida, Roberto Bolaño. Alfaguara, Septiembre 2018, 664 p.

 

 

 

 

 

Buenos Aires Poetry

Nacida en 1927, Li Zhao adoptó el diminutivo de su infancia “Hui Wa” como seudónimo cuando comenzó a escribir poesía. Obligada a trasladarse de Xi’an al campo de Shaanxi por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, más tarde se trasladó a Yan’an para asistir a la escuela. Su mala salud en los años cuarenta y cincuenta significó trasladarse entre Nanjing y Beijing para recibir tratamiento. En 1955 se matriculó en la Universidad de Pekín para estudiar ruso, pero su carrera posterior como traductora se vio truncada por una enfermedad. Su colección Mountain Ghosts ‘Old Home se publicó originalmente en 1997.

sin título

………nadie
…..se atreve
a secar mis lágrimas

sus huellas
…..están
………ardiendo

untitled

………no one
…..dares
to wipe my tears

their traces
…..are
………burning hot

(translated by Tommy W. K. Tao)

Sólo queda un pájaro cantando
Sólo…

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Buenos Aires Poetry

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Extraído de POEMS Written in Early Youth, by T.S. Eliot, Farrar, Straus & Giroux, New York, 1969, p. 26 (original version in The Harvard Advocate, lxxxvi, January 26th, 1919. Signed: “T. S. E.” Not included in The Harvard Advocate reprints of 1938 and 1948, First reprinted in The Undergraduate Poems of T.S. Eliot, 1948) | Traducción de Juan Arabia, Buenos Aires Poetry, 2020. 

Canción

Cuando llegamos a casa al otro lado de la colina
….No cayeron hojas de los árboles;
….Los suaves dedos de la brisa
No habían arrancado ninguna telaraña temblorosa.

El seto todavía germinaba con flores,
….No había pétalos marchitos debajo;
….Pero las rosas silvestres en tu corona
Desaparecieron, y las hojas quedaron descoloridas.

Song

When we came home across the hill
….No leaves were fallen from the trees;
….The gentle fingers of the breeze

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Kaneko Misuzu | El alma de las flores (Publicado en Diario Perfil, 26 de enero de 2020)

Pocas veces se combinan experiencias tristes y desdichadas con resultados literarios felices. Es el caso de Kaneko Misuzu (Nagato, Japón, 1903-1930), poeta que se quitó la vida a los veintiséis años tras una larga y tortuosa relación de pareja, y de la que se publica ahora esta selección de sus poemas por primera vez en nuestro idioma.

Sabemos que su marido, además de resultar infiel, por medio de sus privilegiados derechos parentales la fue separando del mundo de los libros y le prohibió la escritura. Aunque su desgracia recién comenzaba.

Kaneko Misuzu fue contagiada por su esposo de una grave enfermedad sexual, y la pareja se divorció finalmente en 1930. No alcanzó todo esto a su exmarido, quien reclamó luego la custodia de su pequeña hija, y la poeta vencida física y emocionalmente se suicidó con una sobredosis de calmantes.

Habiendo sólo publicado algunos poemas en revistas, y tras largos años de completo olvido, fue el poeta y estudioso Setsuo Yazaki quien encontró uno de sus trabajos en una Colección de poemas infantiles de Japón.

Yazaki se demoró dieciséis años en encontrar al hermano de ella, quien seguía conservando los tres cuadernos que contenían los 512 poemas que la poeta había compilado antes de morir.

Pese a todo esto, los poemas de Kaneko Misuzu comprueban un optimismo desbordante, celebran al mundo y a la naturaleza desde un modo que sólo resulta visible para ella.

En ellos, además, quedan asentados los aportes más valiosos de la tradición de la poesía oriental, como la sencillez y el tratamiento directo de la cosa, sin artificios ni adjetivaciones: “En el cielo / una alondra canta, / están arando / el campo de tréboles”; “El paraguas del vendedor viajero / arrastra una pequeña sombra / por la calle blanca y cegadora del mediodía”.

El tratamiento directo se complementa con la yuxtaposición de imágenes concretas, y a la vez cimentadas en imágenes profundas, imágenes de naturaleza extraña y evocativa, cercanas a las representaciones surrealistas: “Nuestros ojos, / botellas de genios”; “En la profundidad del cielo azul, / como guijarros en el mar, / sumergidas, hasta que llega la oscuridad, / están las estrellas, / invisibles a la luz del día”.

Kaneko Misuzu, El alma de las flores. Traducción de Yumi Hoshino y María José Ferrada, Satori Ediciones, 2019.

William Carlos Williams | Paterson. Traducción de Silvia Camerotto (Publicado en Revista Ñ, 27 de agosto de 2020)

 — Nueva traducción, integral, de Paterson, de William Carlos Williams, un celebrado clásico de la lírica norteamericana.

La poesía moderna siempre necesitó superar la barrera existente entre las formas de versificación clásicas y las nuevas y fluctuantes formas de producción de sentido.
De la misma forma que una lengua no es un sistema cerrado, la poesía tampoco puede responder a exigencias de orden de antaño.
Aún hoy muchos creen que la utilización del metro y la rima responde a un carácter intrínseco del género, cuando en realidad fueron necesidades propias de una época que no tenía la facilidad de reproducir aquello que le parecía valioso y que por tanto recurría a la memorización.
Incluso así, ya desde el siglo XIII, muchos trovadores como Arnaut Daniel arriesgaron formas de versificación herméticas y cerradas, imitando en su ritmo el sonido de los pájaros y por tanto limitando y dificultando la posible memorización y circulación de su obra en la posteridad.
Cuando William Carlos Williams comenzó a escribir Paterson, el modelo que imperaba y triunfaba en su propio idioma era el de T.S. Eliot, un poeta estadounidense que ─con absoluta originalidad─ absorbía en sus trabajos lo mejor de la herencia de la cultura europea y que, sin embargo, no había hecho demasiado por encontrar lo propio del verso y el ritmo de la cultura norteamericana, sino responder a las exigencias del oído y percepción del habla inglesa.
Así recordaba todo esto Williams años más tarde en su Autobiografía: “Tuve que observar como él [Eliot], el idiota, me robaba el mundo, entregándoselo al enemigo”.
Paterson es, en ese sentido, la ejecución de un programa poético. Por un lado, con una exigencia explícita ya desde su comienzo: “no hay ideas sino en las cosas”. Algo muy simple pero que no puede significar otra cosa que el lenguaje no es el vestido sino la encarnación de los pensamientos, la experimentación del poema como una realidad inmediata.
Y la búsqueda de Williams se da precisamente en el intento de representar la fidelidad de esa experiencia, incorporando los elementos propios del habla estadounidense.
Esta exigencia se hace visible, además de la incorporación de distintas temáticas, territorios y clases sociales, a partir de la introducción de las pausas versales o versos sangrados (facilitando una relación estrecha entre un verso y otro, añadiendo velocidad rítmica) y mediante la invención de lo que Williams denominó “pie variable”, una estructura de composición que responde a las acentuaciones fuertes en términos de duración en el tiempo, a diferencia del conteo tradicional de sílabas.
Al final del libro primero de Paterson, el poeta recurre a una cita de John Addington Symonds para dar a conocer mejor algunas de sus ideas abordadas: “Al aceptar este metro vacilante, los griegos demostraron su agudo sentido estético de la corrección, reconociendo la armonía que subsiste entre los versos duros y los temas retorcidos de los que se ocupan (…). El verso deforme era apto para la moralidad deforme”.
Esta reciente e íntegra edición, que incluye además los fragmentos de una sexta parte de Paterson que fueron encontrados en los papeles de Williams luego de su muerte, intenta homologar el cuidado del poeta y representar de forma “parcialmente” fidedigna todos estos elementos que hoy forman parte de la terminología precisa del verso libre.
Posiblemente Paterson responda a aquello que Ezra Pound, su amigo, había exigido a su época y al arte de vanguardia con su mandato “Make it new” (hacerlo nuevo).
Uno puede pasar de una lectura automática, carente de goce estético, a versos esenciales y maravillosos como: “La provincia del poema es el mundo. / Cuando sale el sol, sale en el poema / y cuando se pone y cae la oscuridad / el poema es oscuro”.
Porque obras como Paterson, así como los Cantos de Pound o el Ulises de Joyce, presentan un sistema de sobrecarga, un plusvalor que posiciona muchas veces a sus propios programas por encima de la experiencia poética.
O dicho de otro modo, pero con cierto optimismo: se trata de obras que aún no hallan un terreno del todo fértil, como un barco sin anclaje, y que sólo encuentran un horizonte de sentido en la difusa posteridad.

William Carlos Williams, Paterson. Traducción de Silvia Camerotto, Ediciones en Danza, 2020, 234 p.

Anne Carson | Tipos de agua: El camino de Santiago (Publicado en Diario Perfil, 10 de mayo de 2020)

Tipos de agua: El Camino de Santiago de Anne Carson (Toronto, 1950), cuyo título original es Kinds of Water: An Essay on the Road to Compostela, es un libro muy extraño, profético y que trabaja desde muchas capas textuales.
La primera de ellas, la más evidente: una especie de diario que rescata la experiencia del camino del peregrinaje hacia Santiago de Compostela, ciudad en la que muchos afirman haber encontrado los restos del Apóstol Santiago.
Otra capa, más oculta, ya que cada uno de los capítulos comienza con distintos versos de escritores japoneses (Zeami, Gensei, Basho, Shohaku y Tadamine, entre otros) y que funciona como una estricta y minimalista antología de dicha tradición oriental.
Por último, y desde la construcción narrativa, la autora se construye dialógicamente con un personaje que la acompaña en su camino, al que llama –no casualmente– “Mi Cid”, y con el que recorre por algunos caminos de la España medieval del Cantar de mío Cid, como la provincia de Burgos.
Como una declaración de principios, y por tanto como un reconocimiento de sus límites literarios, Anne Carson escribe en el comienzo del libro: “Soy una peregrina (no novelista) y la única historia que tengo que contar es el camino en sí. En cualquier caso, nadie puede escribir una novela sobre un camino, del mismo modo que no puedes escribir una novela sobre Dios, simplemente porque no puedes darle la vuelta”.
Así las cosas, lo que queda por delante es un gran recorrido por el Camino de Santiago, pasando por León, Arzúa, Astorga, Compostela y Finisterre, donde la autora se luce página tras página con su talento poético: “Unos pétalos de rosa están siendo barridos en los escalones de la iglesia mientras pasamos y los rostros de la entrada se iluminan en un vago lamento”; “El agua se abandona a sí misma. El oro no. El oro se apodera de la vida”; “Las amapolas destellan a lo largo del camino, en medio de trozos oscuros de pan oxidado. Al mediodía, las cigarras dejan que sus gargantas rojas reviente. El rojo, me informa Mi Cid, es el único color que los lobos ven”.

Anne Carson, Tipos de agua: El camino de Santiago, Vaso Roto, 2018. 

Luis Chitarroni | Pasado mañana. Diagramas, críticas, imposturas (Publicado en Diario Perfil, 11 de Octubre de 2020)

Cuando la crítica literaria trasciende y absorbe disímiles formaciones y tradiciones, el paso se hace más significativo. Deudor de los ensayos de Chesterton y Borges, aunque por otro lado asumiendo riesgos y tensiones locales (ideológicas y estéticas, desde David Viñas hasta César Aira), este nuevo volumen incluye muchos trabajos (columnas, artículos, obituarios y prólogos) de Luis Chitarroni.

Sin ningún tipo de método o repetición, y sin estar contaminado por ningún tipo de sentido común académico, el despliegue elíptico de sus páginas suelta todo tipo de espuma.

Un cierto tipo de saber enciclopédico, o bien una simple forma de felicidad por la lectura, anclado en cierta nota marginal y postura: “Para quienes leímos a Bolaño de grandes, después de haber leído a Borges, a Wilcock y a Lihn, la experiencia resultó placentera, por supuesto, pero nunca reveladora (…). Quiero decir, la generación de escritores en quienes el influjo de Bolaño persiste es mucho más joven que Guebel o yo. Nosotros crecimos con Aira, que era más próximo y nunca se exilió”.

A diferencia de muchos críticos letrados, devenidos analistas políticos y culturales (oportunismo mediático, determinado modelo de intelectual en Argentina), Chitarroni se ha quedado frente al verdadero mundo de las letras, y por eso puede hacer mediaciones más amplias, como pasar en un párrafo por un disco de Jimi Hendrix, Brian Epstein y modular un verso del Cathay de Ezra Pound, todo en la misma línea.

El libro incluye escritos sobre numerosos autores, desde Charles Dickens, Thomas Hardy, Sherwood Anderson, William Faulkner y John Cage, hasta Manuel Puig, Bioy Casares, Daniel Guebel y poetas no muy reconocidos como Gerardo Deniz (“Deniz empañó las lentes de sus quevedos con Góngora en el ojo izquierdo y Marcabru en el derecho”).

La felicidad de estas páginas se despliega, además, a partir de las vivencias de Chitarroni con autores como David Viñas (del que recuerda decir, en aquellos momentos cuando la crítica literaria y la vida se hacían una: “A mí no me falta, como a Borges, sangre italiana para ser argentino”) y Enrique Fogwill (“Quique me contó de su enfisema, pero ni siquiera entonces caí en la cuenta de que Fogwill era mortal”).

Luis Chitarroni, Pasado mañana. Diagramas, críticas, imposturas, Ediciones Universidad Diego Portales, 2020.  

Emanuele Trevi | Algo escrito (Publicado en Diario Perfil, 27 de Septiembre de 2020)

El protagonista de esta novela, que por momentos bien podría ser considerado un libro de crítica literaria, es un joven escritor que trabaja en la Fundación Pasolini junto a Laura Betti (la Loca), íntima amiga del gran autor y actriz de muchas de sus películas. Su propósito e investigación se centra en Petróleo, el libro con el que trabajó Pasolini desde 1972 hasta el día de su muerte.

Petróleo cuenta con una extrema carga mitológica, ya que nunca ha sido terminado y fue publicado póstumamente en 1992. Además, generó diversos tipos de polémicas y escándalos, especialmente relacionados por su falta de un “sentido” localizable y un alto contenido de erotismo homosexual.

Así las cosas, el intento de Emanuele Trevi es proporcionar un ejercicio crítico sobre una obra oscura, fragmentaria, sin desarrollo o trama visible.

Hay que recordar, por otro lado, que Pasolini era un poeta, y que no le interesaba transformar la literatura toda en narrativa, es decir, hacer “vendible” su material de creación.

Quizá las comparaciones de Trevi resulten precisas y efectivas. Ciertamente, Pasolini no era un escritor como Carver, autor que sufría más que ningún otro la influencia de su editor: “Procurar que un lector reconozca en sus páginas algo de sí y de la existencia que lo rodea es algo que a Pasolini ni se le pasa por la cabeza: equivaldría, para él, a un fracaso”.

Uno de los propósitos de Pasolini, efectivamente, era contar una historia sin el filtro del “narrador”, contarla como un individuo de carne y hueso, algo así como cavar extenso un hoyo en el que caiga todo. Y el asesinato del poeta italiano no hace sino que acrecentar y hacer efectivo este juego.

Trevi hace muy bien en recordar el “rouleau” (o rollo literario, como el de Jack Kerouac) que preparaba el marqués de Sade en la Bastilla; interrumpido, perdido y luego recuperado en 1904 tras su traslado a toda prisa al manicomio de Charenton.

Esta es una de las ideas y preguntas fundamentales que se hace este libro, escrito con fuerza y vitalidad, acerca de la vida, obra y muerte de Pier Paolo Pasolini: “¿no es esta historia una perfecta alegoría del destino humano, en su máximo grado de novedad? ¿Acaso no es eso morir: ser llevados de una celda a otra, en medio de una noche oscura, sin poder llevarnos nada?”.

Emanuele Trevi, Algo escrito. Traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona, Sexto Piso, 2020.

Denise Levertov | Pausa versal (Publicado en Revista Ñ, 5 de Septiembre de 2020)

Existen muy pocos trabajos ensayísticos que aborden con exhaustividad y compromiso teórico un tema tan poco usual para la crítica literaria como el “verso libre” y los procedimientos más exploratorios y abiertos de la poesía moderna.

La poeta Denise Levertov (1923, Ilford, Inglaterra – 1997, Seattle, EE. UU.) ha sido una de las mejores receptoras del mandato surgido en el imagismo, un movimiento literario liderado por Ezra Pound, Hilda Doolittle, F. S. Flint y T. E. Hulme, y cuyo propósito era tallar la madera cortada por Walt Whitman, nada menos que el padre del verso libre.

Las propuestas del imagismo surgían en detrimento de las formas tradicionales de composición, proponiendo básicamente el tratamiento directo de la “cosa”, así como la ejecución rítmica bajo la secuencia de la frase musical y no con la secuencia del metrónomo o el simple conteo de sílabas.

Así las cosas, Levertov se mete de lleno en la elaboración y producción de nuevos términos, en pos una premisa que resulta crucial a lo largo de todo este libro: “las formas más aptas para expresar la sensibilidad de nuestra era son las exploratorias, las abiertas”.

Porque para la autora las formas de composición tradicional (formas prefijadas y de carácter resolutivo como el soneto) no expresan con naturalidad el sentido relativista de la vida que irremisiblemente prevalece a finales del siglo XX.

Para Levertov, la poesía es un resultado de elementos intuitivos involucrados (oído y ojo, intelecto y pasión), y de lo que se trata es de fijar y sintetizar esos vértigos, sin traicionar ninguna de esas interacciones orgánicas.

Y esta transposición, mezcla de baile entre los pensamientos y sentimientos, sólo puede lograrse mediante determinados recursos intrínsecos del “verso libre”, como las pausas versales y estróficas.

Esa obsesiva forma de querer captar las cosas tal y como suceden en la propia experiencia, ya tenía su raíz y desarrollo en muchos poetas norteamericanos que son abordados críticamente a lo largo de este libro.

De Charles Olson, por ejemplo, retoma su teoría del “verso proyectivo”, y de cómo cortar un poema hasta dejarlo en su esencia nervuda.

De Robert Duncan, a quien consideraba su mentor, desarrolla y resignifica sus teorías sobre el inscape del poema, en tanto visión y videncia conjugadas y los procesos de síntesis entre el lenguaje y las manifestaciones verbales.

Aunque sin duda Levertov deba mucho más que a todos a William Carlos Williams, poeta al que dedica más de tres capítulos y del que retoma su más valioso aporte para una teoría de la versificación abierta.

Williams habría intentado como ningún otro forjar un idioma propiamente estadounidense, y para eso alternó las formas tradicionales por lo que él mismo autodenominó como “pie variable”, una estructura de composición que responde a las acentuaciones fuertes en términos de duración en el tiempo.

Porque lo que más le preocupa a Levertov es la falta de herramientas y conceptos para un verdadero estudio (y por tanto ejecución) de la poesía moderna.

Sin ir más lejos, encontramos en el campo actual de la poesía un profundo caos que oscila entre un estéril tradicionalismo y la ausencia de elementos formales en el uso del verso libre. Muchos autores del género lanzan gran parte de sus versos a un costado, inundando espacios y márgenes con heterogéneos e infértiles silencios.

Una de las funciones de la pausa o sangría versal es, precisamente, permitirle al lector compartir de una forma más íntima la experiencia que está siendo articulada, facilitando además una relación estrecha entre un verso y otro, añadiendo velocidad rítmica: “la experiencia emocional sumada a la complejidad sónica de la estructura del lenguaje se sintetizan en un intenso orden estético que es diferente del que se recibe de una poesía en la cual las formas métricas se combinan sólo con la sintaxis lógica”.

Aunque no todo es tecnicismo en este volumen. La enseñanza de un género tan vinculado a los sentimientos es, por otro lado, una biografía metaliteraria, un catálogo de preferencias estéticas.

Un llamado espiritual, o aquello mismo que Duncan denominaba “comunión de los poetas”.

Denise Levertov, Pausa versal (Ensayos escogidos). Traducción de José Luis Piquero, Vaso Roto Ediciones, 312 p.