Seamus Heaney: esa melodía celta entre la luz y el viento

Ian Berry/Magnum Photos
Seamus Heaney, 1977

El presente volumen reúne seis trabajos íntegros y característicos de la obra del poeta de Irlanda del Norte y Premio Nobel de Literatura, Seamus Heaney (1939-2013): Islas de las Estaciones (1984), Viendo Visiones (1991), El Nivel (1996), La Luz de las Hojas (1999), Sonetos (2010) y Cadena Humana (2011).

Su poesía es singular en muchos aspectos. Podría decirse que su trabajo contiene a las dos figuras más grandes de la poesía irlandesa, sintetizando por un lado lo mejor de la lengua luminosa de William Butler Yeats y, por otro, absorbiendo el lenguaje autóctono y natural de Patrick Kavanagh.

Aunque probablemente pocos escritores irlandeses resulten posibles luego del paso ganado de James Joyce. Esto es algo que aparece en el extenso poema de Seamus Heaney “Isla de las Estaciones”, una pieza claramente autobiográfica y autorreferencial, representativa de todo su trabajo, donde rinde homenaje al autor de Retrato del artista adolescente: “Fue como si hubiera puesto pie libre en el espacio,/ solo, y a mi alrededor, nada que no conociera ya./ Gotas de lluvia me golpeaban el rostro/ cuando volví en mí. Viejo padre, hijo de su madre,/ hay un momento en el diario de Stephen,/ con fecha del 13 de abril, una revelación/ puesta entre mis astros: ese párrafo precisamente/ ha resultado una contraseña en mis oídos,/ los elementos de una nueva epifanía”.

La poesía de Seamus Heaney (1939-2013) genera un lector activo, que participa en la producción de sentido. Simplificando un poco, podemos decir que el discurso lírico no busca significar sino ser, y la textura lingüística y los sonidos permanecen por encima del sentido: “Mi padre es un niño descalzo con un mensaje, / Que corre a la altura del ojo entre hierba y paja”.

Esta decisión estética, ya presente en la poesía germánica (innovaciones prosódicas, aliteración), contiene además un fuerte elemento político. Porque si algo representan los idiomas y usos periféricos, tanto en Irlanda, Gales y Escocia, es la lucha contra un centro de dominio lingüístico. Y esta lucha se da muchas veces no por un reemplazo de léxico, sino rítmico, melódico, quizás inaudible para algunos de nosotros, pero que para el poeta vale como una música interior, “un pasaporte para hacer frente a los peligros de hablas espurias”.

Para Heaney –debido a sus orígenes culturales y por haber nacido en una parte de Irlanda del Norte en la que la cultura oficial está bajo el control del Reino Unido– la musa puede convertirse en la voz que rompe las barreras del discurso social: “La lengua inglesa/ nos pertenece. Se trata de cenizas, brasas apagadas,/ una soberana pérdida de tiempo para alguien de tu edad (…). / Guarda tu distancia./ Cuando el círculo se amplíe, será hora de salir a flote/ solo y tu alma,/ llenando la materia/ de huellas de tu propio andar,/ ecos, búsquedas, indagaciones, alicientes / brillos de anguila en la oscuridad del mar”.

En lo que concierne a la actividad traslaticia, y las versiones aquí presentadas, la traductora y prologuista Pura López Colomé (Ciudad de México, 1952) tuvo la fortuna de conocer y trabajar con Heaney.

De acuerdo con el poeta, traductor a la vez de obras monumentales como Beowulf La locura de Sweeney, hay dos formas de avanzar en la zona minada de la traducción. La primera es por “allanamiento”, incursión, irrupción, sin saber bien las lenguas originales, interpretando de más. La segunda consiste en la “colonización”, es decir, es decir, donde el traductor “entra, coloniza, pero permanece ahí; cambia el sitio y el sitio lo cambia a uno”. López Colomé lo comprendió y este es el resultado de una senda homóloga, en la que ambas instancias son indispensables. Y ejemplo de ello son los sonetos, que aparecen en dos versiones: una privilegiando el sentido y otra representando la forma original de versificación.

Podría decirse que la belleza de la poesía de Heaney no sólo aumenta en la medida en que transporta a los lectores a varios mundos y significados posibles. Hay escenarios y visiones que sólo ocurren y ocurrirán en Irlanda, como el condado de Derry y el condado de Clare, Anahorish, la zona de Burren o Wicklow. Lugares donde el viento y la luz tratan de zafarse el uno del otro y que ahora son una parte ineludible del idioma inglés y de la poesía, junto a sus acentos, ritmos y figuras.

Obra reunida, Seamus Heaney. Trad. Pura López Colomé. Trilce Ediciones, 556 págs | por Juan Arabia | Revista Ñ | 06/08/2020

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