Viejo Piere Vidal | Ezra Pound

Extraído de Ezra POUND, Exultations. Traducción de Juan ArabiaBuenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2018.

Viejo Piere Vidal

Es de Piere Vidal, el loco por excelencia de toda la Provenza, de quien se cuenta la historia de cómo enloqueció, como un lobo, por su amor por Loba de Penautier, y de cómo los hombres lo cazaron con perros a través de las montañas de Cabaret y lo llevaron a morir a la casa de Loba de Penautier, y cómo ella y su Señor hizo lo curaron y le dieron la bienvenida, y él se quedó un tiempo en esa corte. Él habla:

Cuando pienso en los grandes días del pasado
Recordando aquella espléndida locura,
¡Ah! Le doy rumbo a mi fuerza
Y condeno al sol por su alegría;
Porque la elegida está muerta
Y el rojo sol se burla de mi tristeza.

¡Heme aquí, Vidal, loco entre los locos!
Veloz como el rey de los lobos era yo, y fuerte,
Cuando los altos ciervos se escapaban de mí entre los impenetrables alisos,
Y cada juglar me recordaba en sus canciones,
Y los sabuesos y los ciervos huían
Aunque ninguno por mucho tiempo.

Incluso la gris manada me conocía y conocía el miedo.
¡Dios! ¡Cómo chorreaba la sangre caliente de la cierva más rápida
Sobre los afilados dientes y purpúreos labios!
¡Caliente era su sangre pero no me quemó
Como sí lo hizo el primer desprecio de los labios de la Penautier!
Deben estar locos para creer que el tiempo puede borrar

El recuerdo de Piere Vidal de esa noche azul.
¡Dios! ¡Hasta el púrpura del cielo era tan profundo!
Claro, profundo, translúcido, tanto que las estrellas
Me parecían inmersas en el cristal; y porque mi sueño
—Visitante extraño— no vino, —a los Santos recompensé
Por ese desasosiego—Piere pareció guardar

Otra vigilia de locos con las malvas.
La Loba llegó rápido, como una rama que quedó atrapada,
Arrancada, silenciosa y verde en el crecido Ródano,
Verde era su manto, cerrado y labrado
De alguna fina seda absolutamente escasa,
Pero a través de la cual, como niebla, luchaba su forma blanca.

¡Y conquistaba! ¡Dios! ¡cómo conquistaba!
Silenciosa mi amada vino, igual que la noche, en calma.
¿Con discursos? ¿Palabras? ¡Bah! ¿Quién habla de amor y palabras?
Ardiente es ese amor, y silencioso,
Tan silencioso como es el destino, y tan fuerte hasta
Que desfallece en tomar y en darlo todo.

Severa, competitiva, triunfante, hasta jugar con la muerte.
¡Dios! Ella se puso blanca entonces, espléndida como una tumba
Alta y forjada de mármol, y la respiración jadeante
Cesó por completo. Bueno, entonces esperé,
Desenfundando a medias, hasta que saqué por completo
De la azafranada funda esta daga que tiembla aquí.

En ese momento ella se despertó y se burló de la desafilada hoja.
¡Ah Dios, la Loba! ¡ y mi único compañero!
¿Hubo semejante cuerpo hecho y desecho alguna vez?
¡Dios maldiga los años que tornan grises a mujeres así!
He aquí Vidal, que fue perseguido, herido,
Humillado, y sin embargo no se inclinó y por eso triunfó al fin.

¡Y sin embargo maldigo al sol por su alegría,
Yo que he conocido jardines, matorrales y extensos valles,
Y cada una de las salidas del bosque a través de esa gran locura,
He aquí arrugado como un viejo tronco de roble
Y convertido en la burla de los hombres en mi tristeza maldita!

Ningún hombre ha escuchado sobre la gloria de mis días:
Ningún hombre ha desafiado y ganado su reto como yo:
¡Una noche, un cuerpo y una soldadora llama!
¿Qué poseen ustedes, avaros, que pueda comprar
Semejante gloria en la tierra? ¿O quién ganará
Tal galardón de guerra con su “alta proeza”?

¡Oh, la época se ha relajado! ¡Oh, atrofiados seguidores,
Que ocultan las pasiones y los deseos del deseo,
Heme aquí marchito, burla de las burlas!
Y sin embargo yo me burlo de ustedes con los poderosos fuegos
Que me han quemado y convertido en ceniza.
• • • • • • • •
¡Ah! ¡Cabaret! ¡Ah, Cabaret, otra vez tus colinas!
• • • • • • • •
¡Quítenme las manos de encima! … [Olfateando el aire.
……………………………………………….¡Ah! ¡Este aroma es cálido!

Piere Vidal Old

It is of Piere Vidal, the fool par excellence of all Provence, of whom the tale tells how he ran mad, as a wolf, because of his love for Loba of Penautier, and how men hunted him with dogs through
the mountains of Cabaret and brought him for dead to the dwelling of this Loba (she-wolf) of Penautier, and how she and her Lord had him healed and made welcome, and he stayed some time at that court. He speaks:

When I but think upon the great dead days
And turn my mind upon that splendid madness,
Lo! I do curse my strength
And blame the sun his gladness;
For that the one is dead
And the red sun mocks my sadness.

Behold me, Vidal, that was fool of fools!
Swift as the king wolf was I and as strong
When tall stags fled me through the alder brakes,
And every jongleur knew me in his song,
And the hounds fled and the deer fled
And none fled over long.

Even the grey pack knew me and knew fear.
God! how the swiftest hind’s blood spurted hot
Over the sharpened teeth and purpling lips!
Hot was that hind’s blood yet it scorched me not
As did first scorn, then lips of the Penautier!
Aye ye are fools, if ye think time can blot

From Piere Vidal’s remembrance that blue night,
God! but the purple of the sky was deep!
Clear, deep, translucent, so the stars me seemed
Set deep in crystal; and because my sleep
—Rare visitor—came not,—the Saints I guerdon
For that restlessness—Piere set to keep

One more fool’s vigil with the hollyhocks.
Swift came the Loba, as a branch that’s caught,
Torn, green and silent in the swollen Rhone,
Green was her mantle, close, and wrought
Of some thin silk stuff that’s scarce stuff at all,
But like a mist wherethrough her white form fought,

And conquered! Ah God! conquered!
Silent my mate came as the night was still.
Speech? Words? Faugh! Who talks of words and love?!
Hot is such love and silent,
Silent as fate is, and as strong until
It faints in taking and in giving all.

Stark, keen, triumphant, till it plays at death.
God! she was white then, splendid as some tomb
High wrought of marble, and the panting breath
Ceased utterly. Well, then I waited, drew,
Half-sheathed, then naked from its saffron sheath
Drew full this dagger that doth tremble here.

Just then she woke and mocked the less keen blade.
Ah God, the Loba! and my only mate!
Was there such flesh made ever and unmade!
God curse the years that turn such women grey!
Behold here Vidal, that was hunted, flayed,
Shamed and yet bowed not and that won at last.

And yet I curse the sun for his red gladness,
I that have known strath, garth, brake, dale,
And every run-way of the wood through that great madness,
Behold me shrivelled as an old oak’s trunk
And made men’s mock’ry in my rotten sadness!

No man hath heard the glory of my days:
No man hath dared and won his dare as I:
One night, one body and one welding flame!
What do ye own, ye niggards! that can buy
Such glory of the earth? Or who will win
Such battle-guerdon with his “prowesse high”?

O Age gone lax! O stunted followers,
That mask at passions and desire desires,
Behold me shrivelled, and your mock of mocks;
And yet I mock you by the mighty fires
That burnt me to this ash.
• • • • • • • •
Ah! Cabaret! Ah Cabaret, thy hills again!
• • • • • • • •
Take your hands off me!…  [Sniffing the air.
……………………………………………….Ha! this scent is hot!

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s