Extraído de Ezra POUND, Exultations. Traducción de Juan ArabiaBuenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2018.

Viejo Piere Vidal

Es de Piere Vidal, el loco por excelencia de toda la Provenza, de quien se cuenta la historia de cómo enloqueció, como un lobo, por su amor por Loba de Penautier, y de cómo los hombres lo cazaron con perros a través de las montañas de Cabaret y lo llevaron a morir a la casa de Loba de Penautier, y cómo ella y su Señor hizo lo curaron y le dieron la bienvenida, y él se quedó un tiempo en esa corte. Él habla:

Cuando pienso en los grandes días del pasado
Recordando aquella espléndida locura,
¡Ah! Le doy rumbo a mi fuerza
Y condeno al sol por su alegría;
Porque la elegida está muerta
Y el rojo sol se burla de mi tristeza.

¡Heme aquí, Vidal, loco entre los locos!
Veloz como el rey de los lobos era yo, y fuerte,
Cuando los altos ciervos se escapaban de mí entre los impenetrables alisos,
Y cada juglar me recordaba en sus canciones,
Y los sabuesos y los ciervos huían
Aunque ninguno por mucho tiempo.

Incluso la gris manada me conocía y conocía el miedo.
¡Dios! ¡Cómo chorreaba la sangre caliente de la cierva más rápida
Sobre los afilados dientes y purpúreos labios!
¡Caliente era su sangre pero no me quemó
Como sí lo hizo el primer desprecio de los labios de la Penautier!
Deben estar locos para creer que el tiempo puede borrar

El recuerdo de Piere Vidal de esa noche azul.
¡Dios! ¡Hasta el púrpura del cielo era tan profundo!
Claro, profundo, translúcido, tanto que las estrellas
Me parecían inmersas en el cristal; y porque mi sueño
—Visitante extraño— no vino, —a los Santos recompensé
Por ese desasosiego—Piere pareció guardar

Otra vigilia de locos con las malvas.
La Loba llegó rápido, como una rama que quedó atrapada,
Arrancada, silenciosa y verde en el crecido Ródano,
Verde era su manto, cerrado y labrado
De alguna fina seda absolutamente escasa,
Pero a través de la cual, como niebla, luchaba su forma blanca.

¡Y conquistaba! ¡Dios! ¡cómo conquistaba!
Silenciosa mi amada vino, igual que la noche, en calma.
¿Con discursos? ¿Palabras? ¡Bah! ¿Quién habla de amor y palabras?
Ardiente es ese amor, y silencioso,
Tan silencioso como es el destino, y tan fuerte hasta
Que desfallece en tomar y en darlo todo.

Severa, competitiva, triunfante, hasta jugar con la muerte.
¡Dios! Ella se puso blanca entonces, espléndida como una tumba
Alta y forjada de mármol, y la respiración jadeante
Cesó por completo. Bueno, entonces esperé,
Desenfundando a medias, hasta que saqué por completo
De la azafranada funda esta daga que tiembla aquí.

En ese momento ella se despertó y se burló de la desafilada hoja.
¡Ah Dios, la Loba! ¡ y mi único compañero!
¿Hubo semejante cuerpo hecho y desecho alguna vez?
¡Dios maldiga los años que tornan grises a mujeres así!
He aquí Vidal, que fue perseguido, herido,
Humillado, y sin embargo no se inclinó y por eso triunfó al fin.

¡Y sin embargo maldigo al sol por su alegría,
Yo que he conocido jardines, matorrales y extensos valles,
Y cada una de las salidas del bosque a través de esa gran locura,
He aquí arrugado como un viejo tronco de roble
Y convertido en la burla de los hombres en mi tristeza maldita!

Ningún hombre ha escuchado sobre la gloria de mis días:
Ningún hombre ha desafiado y ganado su reto como yo:
¡Una noche, un cuerpo y una soldadora llama!
¿Qué poseen ustedes, avaros, que pueda comprar
Semejante gloria en la tierra? ¿O quién ganará
Tal galardón de guerra con su “alta proeza”?

¡Oh, la época se ha relajado! ¡Oh, atrofiados seguidores,
Que ocultan las pasiones y los deseos del deseo,
Heme aquí marchito, burla de las burlas!
Y sin embargo yo me burlo de ustedes con los poderosos fuegos
Que me han quemado y convertido en ceniza.
• • • • • • • •
¡Ah! ¡Cabaret! ¡Ah, Cabaret, otra vez tus colinas!
• • • • • • • •
¡Quítenme las manos de encima! … [Olfateando el aire.
……………………………………………….¡Ah! ¡Este aroma es cálido!

Piere Vidal Old

It is of Piere Vidal, the fool par excellence of all Provence, of whom the tale tells how he ran mad, as a wolf, because of his love for Loba of Penautier, and how men hunted him with dogs through
the mountains of Cabaret and brought him for dead to the dwelling of this Loba (she-wolf) of Penautier, and how she and her Lord had him healed and made welcome, and he stayed some time at that court. He speaks:

When I but think upon the great dead days
And turn my mind upon that splendid madness,
Lo! I do curse my strength
And blame the sun his gladness;
For that the one is dead
And the red sun mocks my sadness.

Behold me, Vidal, that was fool of fools!
Swift as the king wolf was I and as strong
When tall stags fled me through the alder brakes,
And every jongleur knew me in his song,
And the hounds fled and the deer fled
And none fled over long.

Even the grey pack knew me and knew fear.
God! how the swiftest hind’s blood spurted hot
Over the sharpened teeth and purpling lips!
Hot was that hind’s blood yet it scorched me not
As did first scorn, then lips of the Penautier!
Aye ye are fools, if ye think time can blot

From Piere Vidal’s remembrance that blue night,
God! but the purple of the sky was deep!
Clear, deep, translucent, so the stars me seemed
Set deep in crystal; and because my sleep
—Rare visitor—came not,—the Saints I guerdon
For that restlessness—Piere set to keep

One more fool’s vigil with the hollyhocks.
Swift came the Loba, as a branch that’s caught,
Torn, green and silent in the swollen Rhone,
Green was her mantle, close, and wrought
Of some thin silk stuff that’s scarce stuff at all,
But like a mist wherethrough her white form fought,

And conquered! Ah God! conquered!
Silent my mate came as the night was still.
Speech? Words? Faugh! Who talks of words and love?!
Hot is such love and silent,
Silent as fate is, and as strong until
It faints in taking and in giving all.

Stark, keen, triumphant, till it plays at death.
God! she was white then, splendid as some tomb
High wrought of marble, and the panting breath
Ceased utterly. Well, then I waited, drew,
Half-sheathed, then naked from its saffron sheath
Drew full this dagger that doth tremble here.

Just then she woke and mocked the less keen blade.
Ah God, the Loba! and my only mate!
Was there such flesh made ever and unmade!
God curse the years that turn such women grey!
Behold here Vidal, that was hunted, flayed,
Shamed and yet bowed not and that won at last.

And yet I curse the sun for his red gladness,
I that have known strath, garth, brake, dale,
And every run-way of the wood through that great madness,
Behold me shrivelled as an old oak’s trunk
And made men’s mock’ry in my rotten sadness!

No man hath heard the glory of my days:
No man hath dared and won his dare as I:
One night, one body and one welding flame!
What do ye own, ye niggards! that can buy
Such glory of the earth? Or who will win
Such battle-guerdon with his “prowesse high”?

O Age gone lax! O stunted followers,
That mask at passions and desire desires,
Behold me shrivelled, and your mock of mocks;
And yet I mock you by the mighty fires
That burnt me to this ash.
• • • • • • • •
Ah! Cabaret! Ah Cabaret, thy hills again!
• • • • • • • •
Take your hands off me!…  [Sniffing the air.
……………………………………………….Ha! this scent is hot!

Extraído de Ezra POUND, Exultations. Traducción de Juan ArabiaBuenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2018.

Francesca

Saliste de la noche
Y había flores en tus manos,
Ahora saldrás de la confusión de la gente,
De un tumulto de palabras sobre ti.

Yo que te he visto en medio de las cosas esenciales
Me enfurecí cuando pronunciaron tu nombre
En lugares ordinarios.
Quisiera que las frías olas fluyeran sobre mi mente,
Y que el mundo se secase como una hoja muerta,
O ser barrido como el capullo de semilla de un diente de león,
Para que pueda encontrarte de nuevo,
Sola.

Francesca

You came in out of the night
And there were flowers in your hands,
Now you will come out of a confusion of people,
Out of a turmoil of speech about you.

I who have seen you amid the primal things
Was angry when they spoke your name
In ordinary places.
I would that the cool waves might flow over my mind,
And that the world should dry as a dead leaf,
Or as a dandelion seed-pod and be swept away,
So that I might find you again,
Alone.

Extraído de Ezra POUND, Exultations. Traducción de Juan Arabia, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2018.

Sextina para Isolda

Ahí llega en mí la voluntad de hablar en alabanza
De las cosas más frágiles en su hermosura;
Porque el cielo ha llorado todo este largo día
Y ha envuelto el corazón de los hombres dentro de su gris manto,
Porque ellos no bajan la mirada, yo canto a las estrellas,
Porque estamos a mediados de Marzo, alabo el Mayo florido.

Además alabo a las largas manos que yacen como flores,
Las cuales, aunque no trabajan, son dignas de alabanza,
Y alabo a los profundos ojos como charcos en los que las estrellas
Reflejan en destello su hermosura,
Para quien mira en tales cosas no hay grisura
Que algún día pueda pender sobre su corazón.

¿Las otras cosas que me gustaría alabar hoy?
¿Además de las manos blancas y todas las frágiles flores,
Que en su alabanza pueden disipar el color gris del anochecer?
Alabo el tenue cabello que es más digno de alabanza
Y sueño con su desatada hermosura,
Y sobre cómo mis ojos han visto las estrellas atravesados por él.

Sí, a través de esa bruma mis ojos han visto las estrellas
Que aparecen lentamente cuando la noche se roba el día,
A través de semejante bruma se ve su hermosura
Que supera a la de todas las demás flores.
Por esa noche, doy a todas las noches mi alabanza
Y el amor del mismo crepúsculo se acerca con grisura.

Hay una quietud en este crepúsculo de grisura,
Aunque la lluvia ha velado las estrellas floridas,
Ellas parecen escuchar mientras tejo esta alabanza
De lo que no he visto a lo largo de este gris día,
Y ellas pronunciarán mi alabanza a las flores
Cuando Mayo las ofrezca en su hermosura.

Oh, yo adoro a quienes guardan esta hermosura
Cerca de sus corazones, que nunca serán grises,
Envuelven sus corazones cuando recogen flores,
O vendan sus ojos cuando miran las estrellas,
Pero siempre te doy flores durante el día,
Y cuando se acaba te doy estrellas para la alabanza.

Pero en ti, Flor, cuyos ojos son como las estrellas,
Y con quienes mis sueños se aferran a lo largo de el día,
En tus manos reposaría todas mis alabanzas.

Sestina for Ysolt

There comes upon me will to speak in praise
Of things most fragile in their loveliness;
Because the sky hath wept all this long day
And wrapped men’s hearts within its cloak of greyness,
Because they look not down I sing the stars,
Because ’tis still mid-March I praise May’s flowers.

Also I praise long hands that lie as flowers
Which though they labour not are worthy praise,
And praise deep eyes like pools wherein the stars
Gleam out reflected in their loveliness,
For whoso look on such there is no greyness
May hang about his heart on any day.

The other things that I would praise to-day?
Besides white hands and all the fragile flowers,
And by their praise dispel the evening’s greyness?
I praise dim hair that worthiest is of praise
And dream upon its unbound loveliness,
And how therethrough mine eyes have seen the stars.

Yea, through that cloud mine eyes have seen the stars
That drift out slowly when night steals the day,
Through such a cloud meseems their loveliness
Surpasses that of all the other flowers.
For that one night I give all nights my praise
And love therefrom the twilight’s coming greyness.

There is a stillness in this twilight greyness
Although the rain hath veiled the flow’ry stars,
They seem to listen as I weave this praise
Of what I have not seen all this grey day,
And they will tell my praise unto the flowers
When May shall bid them in in loveliness.

O ye I love, who hold this loveliness
Near to your hearts, may never any greyness
Enshroud your hearts when ye would gather flowers,
Or bind your eyes when ye would see the stars;
But alway do I give ye flowers by day,
And when day’s plucked I give ye stars for praise.

But most, thou Flower, whose eyes are like the stars,
With whom my dreams bide all the live-long day,
Within thy hands would I rest all my praise.

 

¿Qué son las Iluminaciones? Originalmente un montón de páginas sin título que Arthur Rimbaud entregó a su antiguo amante Paul Verlaine, en la ocasión de su última reunión, en Stuttgart en 1875. Hacía poco que Verlaine había sido liberado de una prisión belga por herir al joven poeta, dos años antes, con una pistola en Bruselas. Rimbaud quería que su assassin manqué le entregue las páginas a un amigo, Germain Nouveau, quien (él pensaba) podría preparar la publicación.

Esta actitud despreocupada hacia lo que llegaría a ser una de las obras maestras de la literatura mundial es desconcertante, incluso para alguien tan imprevisible como su propio autor. ¿Era sólo una cuestión de no querer gastar en sellos postales? (¡¡¡ Más tarde se quejaría Verlaine en una carta por haber gastado 2 francos con 75 en gastos de envío!!!).

Lo más probable era que Rimbaud ya hubiera decidido abandonar la poesía, para comenzar con una carrera mercantil en África, y el tráfico de una vertiginosa variedad de productos básicos (aunque no —por lo visto— traficando esclavos, como algunos llegaron a pensar). Él había visto, después de todo, su libro anterior, Una temporada en el infierno, a pesar de que había dejado la mayor parte de la edición en la imprenta, a la que no pudo pagar. Como Emily Dickinson, que había visto que “las cabezas de los caballos apuntaban hacia la eternidad”, en la penúltima estrofa de “Adiós”, el último poema de Una temporada en el infierno, había escrito: “Sin embargo, es la víspera. Demos la bienvenida a la llegada de la fuerza y la ternura real. Y al amanecer, armados de una paciencia que arde, entraremos en espléndidas ciudades”.

El tono de despedida, así como la dificultad de fechar las Iluminaciones, llevó a los críticos a suponer que Una temporada en el infierno había sido la despedida de Rimbaud de la poesía. Recientemente se comprobó que ambos fueron escritos antes —y otros después— de este poema. Algunos fueron escritos durante su estancia en Londres con Verlaine; otros datan de una visita posterior a Londres con Nouveau, que copió algunos de ellos; incluso, otros datan de un período posterior en Francia, después de la horrible aventura en Bruselas. Aunque el orden definitivo no es de Rimbaud, la primera Iluminación (“Después del diluvio”) contradice el “Adiós” de Una temporada en el infierno con una visión de frescura postdiluviana (una vez de que “la noción de diluvio” haya disminuido). Aquí, una liebre dice su oración al arco iris a través de una tela de araña, los castores edifican, el Espléndido Hotel está construido en el medio del caos de hielo y la noche polar. En otras palabras, ocurre lo de siempre.

El hielo polar reaparece en la Iluminación final, uno de los mejores poemas que se hayan escrito. Aquí un “genio”, como una figura de Cristo cuyo amor universal trasciende las restricciones de la religión tradicional, llega para salvar al mundo de “todo sufrimiento resonante y móvil en la música más intensa”. Pero a pesar de esto, “el canto claro de las nuevas desdichas”. ¿Cómo puede ser? Según André Guyaux, co-editor de la edición de Garnier de Rimbaud, que utilicé para esta traducción:

Esta increíble expresión implica que el futuro no va a ser ni idílico ni puramente feliz, como “la abolición de todos . . . los sufrimientos” parecería implicar. Pero estas “nuevas desgracias” sonarán más claras y serán preferibles a las miserias causadas por la superstición y la actual “caridad” cristiana.

El genio dará paso a una época más triste, pero de sabia felicidad, de una conciencia superior a lo previsto en Una temporada en el infierno, tal vez precisamente por el mandato de que el trabajo sea “absolutamente moderno”.

Tendemos a olvidar que “la poesía moderna” es una institución venerable. La poesía en prosa (término que utilizó Rimbaud mientras escribía las Iluminaciones) ya había sido producida por Lautréamont y Baudelaire; Rimbaud le menciona a un amigo la influencia de la obra de este último en el género. El verso libre, hoy ubicuo, fue utilizado por Rimbaud en dos de las Iluminaciones. Sin embargo, más esencialmente, la modernidad absoluta era para él el conocimiento de la simultaneidad de toda la vida, la condición que nutre la poesía en cada segundo. El yo es obsoleto: en la famosa formulación de Rimbaud, “Yo es otro” (“Je est un autre”).

Si somos absolutamente modernos —y lo somos— es porque Rimbaud nos encomendó serlo.

 

.

 

∇ John ASHBERY. Fertile Destabilization
On translating Rimbaud’s Illuminations. Poetry, 2011. Traducción al español de ©Juan Arabia, 2015.

The Bund 


Will these songs fly even higher?
From a mask they’ll make an even poorer
artifice, reducing the
ashes of their life experience,
dulling his horns,
assembling the created species.
Our work, the darkest,
drinking from the same ocean
…………………………圆明园路[1]
Foolish is he who
believes not in deluges.

[1]
Like a smaller, more condensed version of the Bund, the pedestrianised, cobblestone Yuanmingyuan Rd.


 

Juan Arabia (Buenos Aires, 1983) is a poet, translator and literary critic. In addition to publishing four books of poetry, he has written extensively on John Fante and the Beat Generation. He has translated Arthur Rimbaud, Ezra Pound, and a book-length anthology of Beat poets, among many others. Juan Arabia has published books of poetry throughout Latin America, Europe and China: El Enemigo de los Thirties (Buenos Aires Poetry, 2015 / Samuele Editore, Italia, 2017 / L´Océan Avare, Al Manar, Francia, 2018), desalojo de la naturaleza (Buenos Aires Poetry, 2018) and Hacia Carcassonne (Pre-Textos, España, 2020), among others. He is a graduate of the Faculty of Social Sciences of the University of Buenos Aires, and the founder and director of the literary journal and press Buenos Aires Poetry.

Gwendolyn Osterwald (United States, Hofstra University, Hempstead, New York) is a linguist and translator. A Spanish, Chinese, Chinese Studies, and Forensic Linguistics student, she has previously published an article in IAFOR Journal of Arts and Humanities about queer identities. She has studied in Granada, Spain, and Shanghai, China as well as traveled the world.

 

Los expulsados

Cierta vez, rodeado de juncos y sapos
alguien bebió del licor extremo
donde se construyen fincas de oscuridad
y se erizan todos los sueños.

Allí las verdades quedan crucificadas,
y la familia destila un aceite
en el que los hijos hierven
arrastrando el calor de sus renacuajos

orillas sin vientres, sin espadas,
……………que sueltan migajas
hornean el pan delante de los pobres
y expulsan de todos al más hambriento.

Extraído de literatura de límites | Buenos Aires Poetry, 2018.

 

Juicio

Nos alejamos de la ciudad,
infortunio, infortunio, etcétera.
En la que ya no hacemos
más canciones.

Nuestra flauta quedó encerrada
en la raíz de un sauce:
destruyendo el suelo,
levantando calles y baldosas.

Nos vamos lejos, amigos:
donde las vacas beben,
donde la savia fluye.

Nuestros versos necesitan
ser juzgados,
pero en tierras más salvajes…

Extraído de desalojo de la naturaleza, Buenos Aires Poetry, 2018

Quai Aspirant Herber

Hemos aspirado de la noche menos segura,
pero la más eterna de todas, donde algunos principiantes
sueltan su carnada lejos del puerto
en la que abundan los industriales ociosos.

Cada uno parado con su canasta,
lejos del centro, casi sin verse,
arrodillados por el deseo de sobrevivir
y conseguir una o dos piezas de cobre y de luna.

Existe otra respiración, que siempre muere
cuando respira uno de los nuestros,
similar a la de ese pescador

que sólo consigue la cena del día siguiente
y habita en su soledad de esa otra muerte
en la que cuelgan hambrientos los carcelarios.

Extraído de Hacia Carcassonne (Pre-Texto, 2020) | Letras Libres, 2019

I

El agua clara; como la sal de las lágrimas de la infancia[1],
el asalto al sol de la blancura de los cuerpos de las mujeres;
la seda, el lis puro, las oriflamas[2]
bajo los muros que resguardaron a alguna doncella;


el jugueteo de los ángeles; —No… la corriente de oro en marcha,
mueve sus brazos, negros, pesados, y sobre todo frescos, de hierba.
Ella[3] se hunde, con el Cielo azul como dosel, y reclama
como cortina la sombra del arca y de la colina.


II
¡La baldosa húmeda extiende sus burbujas limpias!
el agua adorna con pálido oro, y sin fondo, las camas listas.
Los vestidos verdes y desteñidos de las muchachas
son sauces, de los que saltan pájaros sin riendas[4].


Más pura que un louis[5], amarillo y cálido párpado,
la caléndula[6] de agua —tu fe conyugal, ¡qué Esposa!—
en el rápido mediodía, desde su espejo apagado, envidia
en el cielo gris de calor a la Esfera rosa y querida[7].

III
La Señora se mantiene firmemente de pie en la pradera
donde nievan los hilos de trabajo; la sombrilla
entre los dedos; pisando la umbela[8]; demasiado orgullosa para ella;
¡mientras los niños leen en el verdor florido


su libro de encuadernación roja! ¡Ay, Él[9], al igual
que mil ángeles blancos que se separan en el camino,
se aleja más allá de la montaña! ¡Y Ella[10],
tan fría, y oscura, corre! ¡Tras la partida del hombre!


IV
¡Nostalgia de los jóvenes y espesos brazos de hierba pura!
¡Oro de las lunas de abril en el corazón del beatífico lecho!
¡Alegría de los astilleros ribereños abandonados, que son presa
de esas noches de agosto en que germina la podredumbre!


¡Qué llore ella, ahora, bajo las murallas! Al aliento
de los álamos hacia lo alto sólo lo impulsa la brisa.
Luego es una capa, sin reflejos, sin fuente, grisácea:
un viejo, dragador, en su barco inmóvil, apenado.


V

Juguete de este ojo de agua lúgubre, de la que no puedo beber.
¡Oh, barca inmóvil! ¡Oh, brazos demasiado cortos! Ni una
ni otra flor: ni la amarilla que me importuna,
ni la azul, amiga del agua del color de la ceniza.


¡Ah, el polvo de los sauces que sacude un ala!
¡Las rosas de los juncos devoradas desde hace tiempo!
Mi bote, siempre fijo; con su ancla tirada
al fondo de este ojo de aguas sin orillas — ¿en qué barro?
——–

[1] La primera versión, «de l´enfance».
[2] La oriflama es un tipo de bandera, primeramente usado como enseña de la abadía francesa de Saint-Denis, y que más tarde pasó a ser pendón de guerra de los reyes de Francia.
[3] «Ella: el río personificado» (En Arthur RIMBAUD, Œuvre ComplètesPoésie, prose et correspondance. Introduction, chronologie, édition, notices et bibliographie par Pierre Brunel, Le Livre de Poche — La Pochothèque, Clermont-Ferrand, 2010, p. 364.).
[4] En ese sentido, las muchachas —sin riendas— son como pájaros en una jaula.
[5] Louis, también llamada Louis D’or, era una moneda de oro que circulaba en Francia antes de la Revolución.
[6] «Del Latín “Solsequium”, que significa “la que sigue al sol” [qui suit le soleil]». (en JEANCOLAS, Claude, op. cit, p. 251). En Argentina, esta flor es conocida como «Culo de vieja».
[7] El sol.
[8] Las umbelas (o tipo de inflorescencia) presentan flores que parecen salir del mismo punto y llegar a la misma altura.
[9] «El sol» (En Arthur RIMBAUD, op. cit.,  p. 365).
[10] «El río  que el sol ha abandonado» (En Arthur RIMBAUD, op. cit., p. 365)

∇ Arthur RIMBAUD, Nuevos Versos y Canciones. «Memoria, I., II., III., IV, V». Traducción, Notas y Prólogo de Juan Arabia – Editorial Buenos Aires Poetry, 2015. Diseño Editorial: Camila Evia. 110 páginas

Hemingway

Hay hombres que abrieron sus ventanas por la noche
para echarse encima toda la tristeza del mundo.
Hombres que supieron trasplantar la niñez en su juventud,
y que supieron transformar el mal tiempo y la lluvia
imaginando lejos un lugar donde pasar el otoño
y la nieve crujiera en los caminos.

Tal vez lejos de París podría escribir sobre París, pensaba.
Y así se fue alejando de todo, incluso de él y de la escritura.
Porque hay hombres que abrieron sus ventanas por la noche
para echarse encima toda la tristeza del mundo.
Hombres que supieron trasplantar lo mejor de su juventud,
cargaron sus armas, y perdieron así una estación de la vida.

 

Extraído de Juan Arabia, literatura de límites, 2018.