Emanuele Trevi | Algo escrito (Publicado en Diario Perfil, 27 de Septiembre de 2020)
El protagonista de esta novela, que por momentos bien podría ser considerado un libro de crítica literaria, es un joven escritor que trabaja en la Fundación Pasolini junto a Laura Betti (la Loca), íntima amiga del gran autor y actriz de muchas de sus películas. Su propósito e investigación se centra en Petróleo, el libro con el que trabajó Pasolini desde 1972 hasta el día de su muerte.
Petróleo cuenta con una extrema carga mitológica, ya que nunca ha sido terminado y fue publicado póstumamente en 1992. Además, generó diversos tipos de polémicas y escándalos, especialmente relacionados por su falta de un “sentido” localizable y un alto contenido de erotismo homosexual.
Así las cosas, el intento de Emanuele Trevi es proporcionar un ejercicio crítico sobre una obra oscura, fragmentaria, sin desarrollo o trama visible.
Hay que recordar, por otro lado, que Pasolini era un poeta, y que no le interesaba transformar la literatura toda en narrativa, es decir, hacer “vendible” su material de creación.
Quizá las comparaciones de Trevi resulten precisas y efectivas. Ciertamente, Pasolini no era un escritor como Carver, autor que sufría más que ningún otro la influencia de su editor: “Procurar que un lector reconozca en sus páginas algo de sí y de la existencia que lo rodea es algo que a Pasolini ni se le pasa por la cabeza: equivaldría, para él, a un fracaso”.
Uno de los propósitos de Pasolini, efectivamente, era contar una historia sin el filtro del “narrador”, contarla como un individuo de carne y hueso, algo así como cavar extenso un hoyo en el que caiga todo. Y el asesinato del poeta italiano no hace sino que acrecentar y hacer efectivo este juego.
Trevi hace muy bien en recordar el “rouleau” (o rollo literario, como el de Jack Kerouac) que preparaba el marqués de Sade en la Bastilla; interrumpido, perdido y luego recuperado en 1904 tras su traslado a toda prisa al manicomio de Charenton.
Esta es una de las ideas y preguntas fundamentales que se hace este libro, escrito con fuerza y vitalidad, acerca de la vida, obra y muerte de Pier Paolo Pasolini: “¿no es esta historia una perfecta alegoría del destino humano, en su máximo grado de novedad? ¿Acaso no es eso morir: ser llevados de una celda a otra, en medio de una noche oscura, sin poder llevarnos nada?”.
Emanuele Trevi, Algo escrito. Traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona, Sexto Piso, 2020.
Denise Levertov | Pausa versal (Publicado en Revista Ñ, 5 de Septiembre de 2020)
Existen muy pocos trabajos ensayísticos que aborden con exhaustividad y compromiso teórico un tema tan poco usual para la crítica literaria como el “verso libre” y los procedimientos más exploratorios y abiertos de la poesía moderna.
La poeta Denise Levertov (1923, Ilford, Inglaterra – 1997, Seattle, EE. UU.) ha sido una de las mejores receptoras del mandato surgido en el imagismo, un movimiento literario liderado por Ezra Pound, Hilda Doolittle, F. S. Flint y T. E. Hulme, y cuyo propósito era tallar la madera cortada por Walt Whitman, nada menos que el padre del verso libre.
Las propuestas del imagismo surgían en detrimento de las formas tradicionales de composición, proponiendo básicamente el tratamiento directo de la “cosa”, así como la ejecución rítmica bajo la secuencia de la frase musical y no con la secuencia del metrónomo o el simple conteo de sílabas.
Así las cosas, Levertov se mete de lleno en la elaboración y producción de nuevos términos, en pos una premisa que resulta crucial a lo largo de todo este libro: “las formas más aptas para expresar la sensibilidad de nuestra era son las exploratorias, las abiertas”.
Porque para la autora las formas de composición tradicional (formas prefijadas y de carácter resolutivo como el soneto) no expresan con naturalidad el sentido relativista de la vida que irremisiblemente prevalece a finales del siglo XX.
Para Levertov, la poesía es un resultado de elementos intuitivos involucrados (oído y ojo, intelecto y pasión), y de lo que se trata es de fijar y sintetizar esos vértigos, sin traicionar ninguna de esas interacciones orgánicas.
Y esta transposición, mezcla de baile entre los pensamientos y sentimientos, sólo puede lograrse mediante determinados recursos intrínsecos del “verso libre”, como las pausas versales y estróficas.
Esa obsesiva forma de querer captar las cosas tal y como suceden en la propia experiencia, ya tenía su raíz y desarrollo en muchos poetas norteamericanos que son abordados críticamente a lo largo de este libro.
De Charles Olson, por ejemplo, retoma su teoría del “verso proyectivo”, y de cómo cortar un poema hasta dejarlo en su esencia nervuda.
De Robert Duncan, a quien consideraba su mentor, desarrolla y resignifica sus teorías sobre el inscape del poema, en tanto visión y videncia conjugadas y los procesos de síntesis entre el lenguaje y las manifestaciones verbales.
Aunque sin duda Levertov deba mucho más que a todos a William Carlos Williams, poeta al que dedica más de tres capítulos y del que retoma su más valioso aporte para una teoría de la versificación abierta.
Williams habría intentado como ningún otro forjar un idioma propiamente estadounidense, y para eso alternó las formas tradicionales por lo que él mismo autodenominó como “pie variable”, una estructura de composición que responde a las acentuaciones fuertes en términos de duración en el tiempo.
Porque lo que más le preocupa a Levertov es la falta de herramientas y conceptos para un verdadero estudio (y por tanto ejecución) de la poesía moderna.
Sin ir más lejos, encontramos en el campo actual de la poesía un profundo caos que oscila entre un estéril tradicionalismo y la ausencia de elementos formales en el uso del verso libre. Muchos autores del género lanzan gran parte de sus versos a un costado, inundando espacios y márgenes con heterogéneos e infértiles silencios.
Una de las funciones de la pausa o sangría versal es, precisamente, permitirle al lector compartir de una forma más íntima la experiencia que está siendo articulada, facilitando además una relación estrecha entre un verso y otro, añadiendo velocidad rítmica: “la experiencia emocional sumada a la complejidad sónica de la estructura del lenguaje se sintetizan en un intenso orden estético que es diferente del que se recibe de una poesía en la cual las formas métricas se combinan sólo con la sintaxis lógica”.
Aunque no todo es tecnicismo en este volumen. La enseñanza de un género tan vinculado a los sentimientos es, por otro lado, una biografía metaliteraria, un catálogo de preferencias estéticas.
Un llamado espiritual, o aquello mismo que Duncan denominaba “comunión de los poetas”.
Denise Levertov, Pausa versal (Ensayos escogidos). Traducción de José Luis Piquero, Vaso Roto Ediciones, 312 p.
Extraído de POEMS Written in Early Youth, by T. S. Eliot, Farrar, Straus & Giroux, New York, 1969, p. 19 (original version in The Harvard Advocate, lxxxvi, 4, November 13 th, 1908. Signed: “T. S. E.”) | Traducción de Juan Arabia, Buenos Aires Poetry, 2020.
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Antes del Amanecer
Mientras todo el Este se tejía de rojo y gris,
las flores en la ventana se volvieron hacia el amanecer,
pétalo sobre pétalo, esperando el día,
flores frescas, flores marchitas, flores del amanecer.
Las flores de esta mañana y las flores de ayer
su fragancia fluye por la habitación al amanecer,
fragancia del brote y fragancia de la descomposición,
flores frescas, flores marchitas, flores del amanecer.
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Before Morning
While all the East was weaving red with gray,
the flowers at the window turned toward dawn,
petal on petal, waiting for the day, fresh flowers, withered flowers, flowers…
Cathay / Ezra Pound ; Juan Arabia – 1a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Buenos Aires Poetry, 2020. 134 p. ; 21 x 17 cm. – (Abracadabra) – Epílogo de Forrest Gander
CATHAY (2020)
Este libro es una traducción de traducciones. Y la enseñanza que contiene está muy por encima de recuperar sólo una tradición, como la de la Dinastía Tang o incluso otras más antiguas (Libro de los cantos 诗经 año 1000 al 600 a. C. aproximadamente). En lo que refiere a un proyecto poético para la poesía moderna y el verso libre, este libro lo contiene todo. Cuando Ezra Pound –junto a Hilda Doolittle, F. S. Flint y T. E. Hulme, entre muchos otros– promulgó algunas de sus propuestas poéticas bajo el nombre de “imagismo”, no hacía otra cosa que escribir en detrimento de las formas tradicionales de composición, proponiendo básicamente el tratamiento directo de la “cosa”, así como la ejecución rítmica bajo la secuencia de la frase musical y no con la secuencia del metrónomo o el simple conteo de sílabas. En lo que refiere a la traducción de Pound de Cathay (1915), el resultado es novedoso, incluso para los poetas actuales en China. Wang Yin 王寅 (Shanghai, China, 1962), poeta que me ha ayudado a descifrar nuevos sentidos de los poemas originales y revisar la traducción de Pound, así como las notas de Fenollosa, hace muy poco ha llegado a escribir sobre Cathay: “La mala lectura o la mala traducción pueden incluso ser parte de la extensión y crecimiento de la creación. He estado familiarizado con la poesía Tang desde que era un niño, pero luego leí la traducción de Ezra Pound y de otros, y súbitamente descubrí que la poesía Tang tenía un nuevo aspecto y producía una energía asombrosa después de que se tradujera al inglés. Si no fuera porque Ezra Pound se perdió en el laberinto del lenguaje no podría tener una nueva comprensión de la poesía Tang”. Frente al tratamiento directo y simple que estos poemas sugieren, Pound añade en su traducción dos elementos claves de la poesía moderna. El primero, y que respalda al mandato esencial de esta tradición, es la condensación que Pound produce a partir de las notas y aclaraciones de Fenollosa. Esto podría explicarse de otra manera bajo el término deep-image (imagen profunda), concepto desarrollado por Tony Barnstone hacia 2005 en su intento de capturar o representar una posible traducción de la poesía China, esto es, una poesía creada a partir de imágenes condensadas de naturaleza extraña y evocativa, cercana a las representaciones surrealistas, de registro casi alucinatorio. El otro elemento que Pound introduce es la pausa versal o sangría, elemento fundamental de la versificación libre, y que por supuesto no aparece en los poemas originales, escritos muchas veces bajo formas métricas específicas. Una de las funciones de la pausa o sangría versal es precisamente permitirle al lector compartir de una forma más íntima la experiencia que está siendo articulada, facilitando además una relación estrecha entre un verso y otro, añadiendo velocidad rítmica. Muchos poemas de Cathay, leídos bajo el influjo de la condensación y las pausas versales, adquieren un sentido estrictamente auditivo y musical, propio de los originales. Además, existen otros elementos que Pound debe haber tenido en cuenta para dar cauce a todas estas decisiones. Tal y como sugiere Wang Yin, el significado de muchas palabras en chino suele ser ambiguo. El chino, además, a menudo omite el sujeto y no hay una distinción clara entre el singular y el plural. Uno de los poemas más importantes del libro es “The River Song” de Li Bai 李白, donde hacia su final términos como “ruiseñores” y “primavera” se hacen intercambiables. Como se podrá apreciar, en la traducción aquí presentada se mantiene el singular debido a dos precisas anotaciones de Fenollosa, además de la correcta interpretación que Pound hace entre el singular y el plural. La primera, en lo que refiere al canto de los ruiseñores como una metáfora de la primavera: “This (fresh new spring) nightingales”. La segunda, respecto a la característica misma del ruiseñor, rey de pájaros: “but the bird is the King of birds”. De allí que, hablando de un todo, otorguemos por Li Bai decir: “Su voz está aquí en estos doce tubos”. Pound, que perteneció siempre al linaje de una poesía elíptica y hermética (trobar clus, desde la poesía provenzal), seguramente no pudo sino experimentar extrema afinidad con estos poemas: la flexibilidad única, la omisión, el espacio en blanco, la ambigüedad, la polisemia y la incertidumbre del chino son en realidad muy adecuados para la creación de poesía.
SOBRE LA EDICIÓN (BUENOS AIRES POETRY)
Publicado por primera vez en 1915, Cathay contenía catorce traducciones del chino y una traducción del poema anglosajón “The Seafarer”. Fenollosa habría escrito en primer lugar una transcripción fonética (utilizando la pronunciación japonesa del chino, razón por la cual muchos de los nombres de los poetas fueron resultado de transliteraciones, como Rihaku en vez de Li Bai). Posteriormente habría realizado una traducción al inglés, carácter por carácter, y finalmente una traducción o al menos un intento de aproximación a cada verso como un todo. La publicación original, hacia 1915, incluía además los aportes y desciframientos de los profesores Mori y Ariaga. Esta nueva traducción se basa en la edición centenaria de Cathay (New Directions, 2015), y reproduce la publicación original de 1915 en un solo volumen, más los poemas “Sennin Poem by Kakahaku”, “A Ballad of the Mulberry Road”, “Old Idea of Choan by Rosoriu” y “To-EmMei’s: The Unmoving Cloud”, de Lustra (1916), junto con las transcripciones de Zhaoming Qian (transcripciones más completas y actuales, basadas en un cuidadoso examen de los cuadernos originales de Fenollosa archivados en la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale).
Dicen que puede ser tranquilizador y liberador
pero ahora solo se prenden a tus pies los ángeles malvados
asfixiados por la inevitable extirpación de su reino.
Bajo la gris piedra aletean las dos partes de la culebra,
debajo de ella el sonido de las primeras palabras
que ultrajaron a la infértil cuerda vendada.
Primero fue la noche y su pérdida,
porque el mundo y sus luces invierten
en caudales y flechas hacia el horizonte.
Luego el destierro, la fiera tormenta confederada
y el mástil anclado en la perdición,
donde unos condenados sueltan sus carcajadas.
El primer envenenamiento de la cosecha
detrás del oscuro trato de manos serviles,
regadas de lágrimas y engaños
junto al enemigo que se extiende en el mismo jardín
y la luna se alimenta y arrincona a su especie
con las heridas y moscas de su cabello.
The Bund de Juan Arabia: Una política en imágenes (Revista POESÍA UC)
The Bund es el quinto libro de poemas [1] y cuarta publicación del poeta, crítico y traductor argentino Juan Arabia. Sorprende de entrada la breve extensión del libro, sólo cinco poemas, pero presentados en tres idiomas, en español, como es natural, en inglés y chino, gracias a las traducciones de Gwen Buchanan y Yanqui Song, respectivamente.
La brevedad se sostiene en el punto exacto donde se interceptan la experiencia y el proyecto poético del autor. Pues se trata de capturar una imagen profunda, a través de la mirada extranjera y representar, de la mejor manera posible, una experiencia alucinatoria, extraña y al mismo tiempo evocativa. Dicho procedimiento, ha sido una constante en el proyecto de Juan Arabia. Así es como en sus dos primeros libros, El Enemigo de los thirties y Desalojo de la Naturaleza, encontramos breves instantáneas de un caminante solitario que merodea, entre otros países, por Inglaterra, Escocia, Francia, Bélgica y Argentina. Son experiencias momentáneas, pero que evitan la fugacidad y la evanescencia de lo contemplado mediante un momento posterior, el de la escritura comprendida como una vocación libresca que Arabia establece con los poetas de la tradición occidental que mejor hablan de él: principalmente, Arthur Rimbaud y su rebeldía, que en la poesía de Arabia se suele asociar con el acto de caminar. Pero no es que Arabia imite a Rimbaud, o que simplemente reproduzca episodios de la vida del poeta de Charleville, sino que se trata de entrever a través de un poeta latinoamericano la actitud antimoderna que ha permeado toda la poesía desde finales del siglo XIX. Arabia, en ese sentido, ha logrado lo que ningún poeta español o latinoamericano hasta el momento; esto es, pulverizar el mito del poeta vidente en un contexto hispano hablante concreto, donde el poeta no es un forajido que ansía una ciudad occidental, como en los primeros cronistas modernos latinoamericanos, fascinados con el mito de París (Casal, Nervo, etc.), ni tampoco un meteco como en el caso de Huidobro, Rubén Darío y Lihn. Mucho menos intenta normalizar la vida citadina, mediante un proceso de adaptación optimista de la lírica en castellano al paisaje del tardocapitalismo, como ocurre en la a mi juicio ferozmente mal llamada poesía de la experiencia de la Escuela de Granada, España.
En Juan Arabia esa conciliación es imposible, sólo queda una mera restitución por la reparación de la poesía y escribir desde un origen específico: un argentino que poetiza la realidad desde sus condicionamientos de clase y raciales, un nieto de obreros italianos anarquistas expulsados por la Revolución Industrial y asentados en el campo, al interior de Buenos Aires [2]. El poeta mantiene entonces intacto el espíritu burgués en su intento de destruir todo, en una empresa que pareciera de un nihilismo exagerado, pero que no obstante encuentra certezas y puntos de anclaje en los ejercicios de filiación con poetas que compartieron la misma aventura espiritual contra las estructuras: Dylan Thomas, Coleridge, Blake, Hart Crane, Pound y Rimbaud, por mencionar algunos. Pero no se trata de un mero desacomodo respecto de las conformaciones paternales y sociales de una época como el fin del siglo europeo, ni tampoco de la mera superioridad intelectual de Juan Arabia. No hay poses. Se trata, con insistencia, de la constatación de una Latinoamérica saqueada, fundada sobre fuertes bases materialistas y forjada por un proyecto colonial extractivista, cuya modernidad nunca ha tenido lugar, porque a ella tampoco ha precedido un Espíritu, ya sea el ilustrado dieciochesco o uno concerniente al mito. La mirada anarquista es entonces la clave en que se asienta la observación del latinoamericano. Como bien hace notar el crítico francés Marc Wetzel, en el comentario a L´oceán est avare, antología en francés que reúne poemas de los primeros tres libros de Juan Arabia, nos encontramos ante uno de los grandes poetas vivos de nuestro tiempo, por la incesante generación mutua de sus imágenes e ideas. Es la impetuosidad de un poeta que no se sabe de dónde viene, pero que avanza cavando laderas, saltando los meandros y olvidando su origen incluso más rápido que el fuego y el viento:
C’est comme un torrent de vie: personne ne demande où il veut en venir, mais nous savons qu’on le retrouvera toujours plus loin, creusant les pentes, sautant les méandres, oubliant sa source plus vite encore que le feu et le vent les leurs. L’impétuosité est telle que même chez les grands poètes conservateurs (Valéry, Claudel, Péguy), la voix est anarchiste (elle ne commande rien à la pensée qui l’anime). Alors, quand (avec Juan Arabia) l’homme poète est lui-même un anarchiste. [3]
El poeta es un impetuoso anárquico, quiero decir, un ser que ha expulsado a la sociedad de sí mismo, que la mira sin ilusiones y puede vivir por sí solo, un hombre libre, a diferencia del anarquista que siempre busca la colaboración para su idealismo a ultranza; antagonista del monarca que sueña que con aniquilarlo e imponer su particular visión mundana. Al contrario, Juan Arabia es un solitario que busca sus certezas en la tradición poética y, a su pesar, debe cargar con la escasa fundación poética de nuestro continente. Así entendemos por qué en el libro anterior a The Bund, Hacia Carcassonne, a partir de una caminata efímera por la Cíté, el poeta se haya dedicado un año completo a estudiar la tradición provenzal, como un modo de establecer una conexión fecunda con aquellos poetas medievales que, al igual que él, se consagraron a una tradición hermética distinguida en la oposición trobar clus / trobar leu. De más está decir que el resultado es brillante en la medida que, como pocos, el libro de Juan Arabia se aleja de la poesía de corte conversacional, reconstruye el contexto medieval en que escribieron Arnaut Daniel, Macabrú, Raimbaut D’ Aurenga y Alegret, y además incorpora la escritura de una sextina, el ejercicio más dificultoso en lo que respecta al arte de los trovadores, por mencionar uno de los tantos logros de la obra de 2019.
Avanzando de pie y junto al sol de Provenza, degastando las suelas REGISTER junto al pan que mojaban los trovadores con la cerveza del pueblo.
Avanzando, por encima del mástil, imitando el sonido de los pájaros mucho antes de que otros poetas invadieran el cerco con canciones tontas y estancadas.
El poema Tensó, aglutina los elementos más importantes de la poética de Arabia: el poeta captando una impresión en el acto de caminar, la condensación de una imagen y la alusión a la reproductibilidad de una poesía estéril signada en el verso canciones tontas y estancadas, una preocupación ya identificable en la poesía trovadoresca, y que explica en muchos sentidos la distinción entre un verdadero trovador y la poesía juglaresca, y que señala la órbita desde la cual Juan Arabia concibe su propia actividad, poniéndose del lado de los primeros. A ello se suman las referencias ocultas, como la palabra Register en mayúsculas, que se presenta desgajada de los cuatro primeros versos y que puede remitir a alguna visión privada que Arabia no escatima en mencionar no obstante su oscuridad referencial y mientras le parezca poética su incorporación. Ejemplos de este gesto sobran en la poesía del bonaerense.
Al igual que en Hacia Carcassonne, en The Bund, también se trata de una estadía efímera, pero ahora en el territorio comercial más transitado de Shanghái, el punto más emblemático de la ciudad que se extiende a lo largo de aproximadamente 1,5 km, alrededor de Zhongshan Dong Yi Lu (中山东一路). Es una zona que constituyó el corazón del Shanghái colonial e incluso su nombre se conserva en inglés –Bund– una palabra de origen angloindio que significa embarcadero o malecón. La presencia extranjera data de 1843, cuando George Balfour, primer representante británico, eligió este emplazamiento para el consulado. En un principio acogió pequeños almacenes y residencias, pero a finales del siglo XIX se comenzaron a construir algunos de los edificios más característicos de la zona. A principios del siglo XX, otros países, como Rusia, Japón, Francia, Alemania y Estados Unidos, ya contaban con establecimientos comerciales y bancos. De esta forma el Bund se convirtió en el principal enclave financiero de Asia. Entonces, si en Hacia Carcassone se debía realizar una inmersión cultural para rescatar afinidades, aquí parece más importante rescatar la dimensión visual de la experiencia, en medio de una inimaginable economía de mercado en un país comunista, como vemos en el primer poema del libro:
SOUTH SHAANXI ROAD 陕西南路
Esta gran hacienda iluminada, verde como el pasto se arrodilla ante la lluvia
reconoce los nudillos blancos de la luna extiende sus vertebras, como los arcos–sauces Shu en primavera.
Lo que se nos sugiere desde el título, es la presencia del poeta en una estación de intercambio. Pero Arabia describe en todo momento un paisaje natural. Al igual que en Wordsworth y Blake se trata de un rechazo del ojo- el más despótico de los sentidos- para invocar, como en Carlyle “una óptica espiritual”. De ahí el reemplazo de la estación por esta gran hacienda iluminada. Habría que pensar en la zona de Bund de Shanghái como un espectáculo de incomparable variedad y capacidad de estimulación, al que probablemente sólo se aparejan ciudades como Nueva York y París, pero donde el poeta no puede obtener placer visual. Desconfiar de las imágenes se vuelve un imperativo categórico en un país comunista, paradójicamente fetichizado por la visión de las estructuras aún coloniales y crecientemente capitalista. No se puede sino pensar en la influencia que Bergson tuvo sobre la poesía imagista, transmitida por T.E. Hulme a poetas angloamericanos como Eliot, Pound y Williams.
Recordemos que Juan Arabia es traductor de Ezra Pound, y uno de los libros en que trabaja hace años es Cathay, de manera que se encuentra familiarizado con la lírica china y con el uso del ideograma por el autor norteamericano. De modo que hay una sincronicidad entre el trabajo de traducción, de formación, las preferencias poéticas y las imágenes que capta el autor en sus viajes, un sistema completamente cerrado y rara vez observado en un poeta de su edad, que otorga a su obra un alto grado de consistencia estética, a pesar de los cambios que cada proyecto- libro ha connotado para el argentino. The Bund se sustenta en la idea de deep image, entendida en el sentido que le otorga Tony Barnstone [4] en un intento de comprender la naturaleza de las imágenes de la poesía china. Un término operativo asimismo para la poesía de Hilda Doolitle, a quien se homenajea en el primer verso y en los últimos dos de South Shaanxi Road. Tanto en H.D como en Juan Arabia existe un impulso a abandonar la representación mimética, mediante la yuxtaposición de elementos que permitan tomar el pulso a la inmediatez de la experiencia vivida. Con la salvedad de que Arabia no convierte la imagen en la intuición de la duración (la dureé de Bergson) tomando prestadas imágenes diversas, como en la poesía de Eliot, por ejemplo. Realiza más bien una sobreposición, una imagen que va más allá de las formas espacializadas, una imagen absolutamente carente de límites que habría que rastrear en las búsquedas de nuevas experiencias visuales por el surrealismo, orientadas hacia una redención visionaria que se sigue del mandato rimbaldiano de hacerse vidente. Una exploración de este tipo no es nueva en el autor de The Bund. De hecho, una de las grandes lecciones que nos deja Hacia Carcassone es que el Trobar Clus es ya una manera de embrollar los sentidos, de entrebescar, decían los provenzales: entrelazar. De manera que pareciera que todas las piezas del proyecto poético de Arabia estuvieran profundamente calculadas, ya sea en sus lecturas, en los saltos que da como escritor y en los lugares por donde se desplaza. Así entendemos especularmente la pregunta esencial que se plantea el poema The Bund en su verso inicial.
THE BUND
¿Volarán más alto estas canciones? De una máscara harán un artificio más pobre, reduciendo las cenizas de su experiencia, desafilando el cuerno, agrupando la especie creada. Nuestro trabajo, el más oscuro, bebe de ese mismo mar 圆明园路 Tonto es aquel quien no cree en diluvios.
Se trata de una preocupación permanente en la poesía de Arabia el hecho de que ésta “vuele más alto”; más que la de los thirties poets, más que la poesía latinoamericana, más que los juglares de antaño y los de nuestra época. De ahí que se pregunte ¿volarán más alto estas canciones? Esto será posible, pareciera, solo y en cuanto las canciones (la poesía) alberguen más de un sentido, algo que ya decía el trovador Alegret: “Mi verso parecerá insensato al tonto si no tiene doble entendimiento”, sentencia que Juan Arabia invierte por “Tonto es aquél que no cree en diluvios”. Es decir que la preocupación central en The Bund es que la poesía- el trabajo más oscuro- se realice acorde a su propia función histórica, y no se estanque en tontas canciones, modo de referirse a la poesía unidimensional de nuestra época. La imagen en Arabia es más que una idea, es un vórtice de ideas fusionadas, dotadas de energía al modo de Pound. Los Cantos son la obra de Pound donde se pone a prueba el método ideogramático y su validez poética, pero también la obra en que dicho elemento deja de ser una técnica literaria y pasa a adquirir una compleja carga política. Entonces resulta natural preguntarse qué sentido tiene el uso del ideograma que vemos en el poema The Bund. Y es que 圆明园路 significa hoy Yunminggyuan road, originalmente Jardines Imperiales, un complejo de palacios construidos entre en siglo XVIII y principios del XIX, principal residencia y espacio de trabajo de los emperadores de la dinastía Quing. Estos jardines imperiales fueron destruidos por los ejércitos británico y francés, de modo que entendemos que la inclusión ideogramática por parte de Arabia se impone como un modo de alertar sobre la idea de que China, al igual que Latinoamérica, también ha sido y está siendo saqueada por los poderes del capitalismo. De hecho, la destrucción de los jardines imperiales es considerada como un símbolo de agresión extranjera y humillación. Descubrimos, entonces, que el caracter chino en Arabia es un foco luminoso que proyecta directamente la atención a la mente del lector que bien podría asimilarse a la idea de Pound de buscar un sentido resplandeciente que se vincule al tema de la mística neoplatónica. Pero Arabia se diferencia del autor de Lustra en el sentido de que busca una apreciación no evidente, patente, obvia, política como en Pound sí, pero desde la óptica de una formación marxista revisionaria. Así entendemos cómo el poema Old Town: “El loco”, incorpora un procedimiento totalmente nuevo en la poesía de Arabia, que es la inclusión en comillas de lo que pareciera ser la escucha de lo que dice una guía turística, aquí connotada como la envenenadora. Se trata de la intención, incluso asumida en los discursos de paso cotidianos, de destruir la antigua ciudad, de sustituir el licor de contrabando (la autenticidad de un pueblo, sus gestos ocultos), por un nuevo aroma en China, que debe inexorablemente anexarse al imperio occidental con su seda de ganadores donde se pierde ya la tradicional diferenciación entre base y superestructura, propia del marxismo.
OLD TOWN | “EL LOCO”
“Los ministerios quieren voltear las viejas construcciones” dijo la envenenadora “desplomar los rincones sucios contaminados cangrejos de agua clara.” Ellos trabajan erigiendo un mismo imperio a romas de occidente la moneda de cambio sustituye al licor de contrabando. Seda de ganadores edificando y edificando sus resultados gusanos de Base y Superestructura y para un mismo lado los peces cegados en su fosa.
Quisiera concluir señalando que los poemas de The Bund, en su condensación y brevedad, implican un paso ganado para la poesía de Arabia, porque condensan a través de la imagen profunda una experiencia articulada donde el pensamiento no se opone, en ningún caso, a la inmediatez de la visión. Se trata de una escritura que pretende comunicar sin dejar de lado un alto grado de autorreferencialidad. Se debe recordar, en este punto, que las oscuridades de la poesía obedecen al hecho de que la escritura no es sin más un vehículo que narra la experiencia, sino que al trabajar con palabras que son portadoras de significados heredados implican un proceso permanente de redefinición de esos significados. De ahí el alto grado experimental del proyecto de Arabia que pretende abolir las unidimensionalidades del lenguaje del poder, pero también de la poesía desprovista de símbolos al apelar a la estructura visual de la experiencia donde el ver es clave para aprehender directamente un mundo de objetos que, desde la implantación del capitalismo como sistema mundial, dista mucho de ser siempre transparente.
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Arabia, Juan The Bund / Juan Arabia. – 1a ed edición multilingüe. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Buenos Aires Poetry, 2020. 70 p. ; 20 x 13 cm. Edición multilingüe: Chino ; Español ; Inglés. ISBN 978-987-4197-83-2 1. Poesía Argentina. I. Título. CDD A861
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NOTAS
[1] En orden de escritura la obra de Juan Arabia se compone de: El enemigo de los thirties (2016); Desalojo de la Naturaleza (2017); Literatura de los Límites (2018); Hacia Carcassonne (2019); y The Bund (2020).
[2] Véase lo que el poeta dice al respecto en entrevista publicada por Fundación Neruda, Chile.
[3] La traducción es: es como un torrente de vida: nadie pregunta de dónde viene, pero sabemos que lo encontraremos más allá, cavando las laderas, saltando los meandros, olvidando su origen más rápido que el fuego y el viento. La impetuosidad es tal que incluso entre los grandes poetas conservadores (Válery, Claudel, Péguy), la voz es anarquista (ella no controla nada en el pensamiento que la anima). El texto de Wetzel se encuentra en http://www.lacauselitteraire.fr/l-ocean-est-avare-juan-arabia-par-marc-wetzel
[4] Tony Barnstone lo estudia en The Anchor Book of Chinese Poetry–From Ancient to Contemporary, The Full 2000-Year Tradition | Edited by Tony Barnstone and Chuo Ping | Anchor Books, New York, 2005E
Este poema ha sido traducido muchas veces por numerosos estudiosos, poetas y otros escritores. Entre 1842 y 2000 se registraron más de 60 versiones diferentes en ocho idiomas. Entre ellas se encuentran las traducciones por Edwin Morgan (1954), Kevin Crossley-Holland (1965), Michael Alexander (1966) y John Wain (1980), entre otras. La versión de Pound, publicada por primera vez en New Age el 30 de noviembre de 1911 y luego en suRipostesen 1912 (además de Cathay), sigue siendo al día de hoy la más conocida de todas.
Numerosos críticos comparten la opinión de que Pound hizo un amplio uso de una traducción formal de los versos de la versión realizada por Lola LaMotte Iddings —incluida por Cook y Tinker en su Select Translations fromOld English Poetry—, publicado por Ginn & Co. en 1902. Algunos han llegado incluso a sugerir que la utilizó como “guía”, y citan numerosos…
El exteriorismo, hablando por lo menos de Ernesto Cardenal, quizás tenga un único pecado: el hecho de valerse más de la realidad (puestos políticos, religiosos e institucionales) que esencialmente de los hechos exclusivamente literarios o poéticos, lo que explica por cierto la efectiva circulación de este tipo de mensajes en la poesía moderna.
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La poesía de Ernesto Cardenal (Granada, Nicaragua, 1925), a lo largo de su extenso y multifacético trabajo, ha sabido explotar en igual medida riesgos tanto estéticos como políticos. Lo que comenzó desde sus primeros poemas en un intento de romper con el lirismo y combatir la literatura de retórica, junto a sus compañeros de la Generación de Vanguardia como José Coronel Urtecho y Pablo Antonio Cuadra, terminó por enfrentar los reales y dominantes moldes ideológicos, para finalmente inscribirse en la estela del modelo de compromiso sartreano. Conocido por colaborar con el Frente Sandinista de Liberación…
Escrito hacia 1896 (mismo año de su muerte), de su libro Invectives, este poema de Paul Verlaine —junto a otros, como “Literatura” o “Para Moreas”— representa sus últimos miserables y tristes años de vida en París.
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Retrato Académico
Flores de pedantería y maldad, oliendo a lucro y servilismo, criaderos de hipocresía.
Este individuo hace poesía (la expele con un nombre pomposo como dice Molière refiriéndose a un patán).
Durante el imperio estaba en primera fila pero con otro aspecto, puesto que el buen apóstol se daba los aires de republicano:
Desde entonces se volvióse la chaqueta y está hecho un oportunista.
Pero mejor, paremos de contar hechos que Vadius y Tristolín quisieran para ellos.
Y para terminar, es un perro tendido con aspecto de lobo.
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Portrait Académique
Fleur de cuistrerie et de méchanceté Au parfum de lucre et de servilité, Et poussée en…
Puedo ver la pared negra Puedo ver la silueta en la ventana Él está hablando No estoy interesado En lo que está hablando Solo me interesa el hecho De que es el último hotel El último hotel Fantasmas en mi cama Las cabras se desangran El último hotel
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The Last Hotel
I can see the black wall I can see the silhouette in the window He’s talking I’m not interested in what he’s talkin’ about I am only interested in the fact That it’s the last hotel The last hotel Ghosts in my bed Goats are bled The last hotel