Anne Carson | Tipos de agua: El camino de Santiago (Publicado en Diario Perfil, 10 de mayo de 2020)
Tipos de agua: El Camino de Santiago de Anne Carson (Toronto, 1950), cuyo título original es Kinds of Water: An Essay on the Road to Compostela, es un libro muy extraño, profético y que trabaja desde muchas capas textuales.
La primera de ellas, la más evidente: una especie de diario que rescata la experiencia del camino del peregrinaje hacia Santiago de Compostela, ciudad en la que muchos afirman haber encontrado los restos del Apóstol Santiago.
Otra capa, más oculta, ya que cada uno de los capítulos comienza con distintos versos de escritores japoneses (Zeami, Gensei, Basho, Shohaku y Tadamine, entre otros) y que funciona como una estricta y minimalista antología de dicha tradición oriental.
Por último, y desde la construcción narrativa, la autora se construye dialógicamente con un personaje que la acompaña en su camino, al que llama –no casualmente– “Mi Cid”, y con el que recorre por algunos caminos de la España medieval del Cantar de mío Cid, como la provincia de Burgos.
Como una declaración de principios, y por tanto como un reconocimiento de sus límites literarios, Anne Carson escribe en el comienzo del libro: “Soy una peregrina (no novelista) y la única historia que tengo que contar es el camino en sí. En cualquier caso, nadie puede escribir una novela sobre un camino, del mismo modo que no puedes escribir una novela sobre Dios, simplemente porque no puedes darle la vuelta”.
Así las cosas, lo que queda por delante es un gran recorrido por el Camino de Santiago, pasando por León, Arzúa, Astorga, Compostela y Finisterre, donde la autora se luce página tras página con su talento poético: “Unos pétalos de rosa están siendo barridos en los escalones de la iglesia mientras pasamos y los rostros de la entrada se iluminan en un vago lamento”; “El agua se abandona a sí misma. El oro no. El oro se apodera de la vida”; “Las amapolas destellan a lo largo del camino, en medio de trozos oscuros de pan oxidado. Al mediodía, las cigarras dejan que sus gargantas rojas reviente. El rojo, me informa Mi Cid, es el único color que los lobos ven”.
Anne Carson, Tipos de agua:El camino de Santiago, Vaso Roto, 2018.
Luis Chitarroni | Pasado mañana. Diagramas, críticas, imposturas (Publicado en Diario Perfil, 11 de Octubre de 2020)
Cuando la crítica literaria trasciende y absorbe disímiles formaciones y tradiciones, el paso se hace más significativo. Deudor de los ensayos de Chesterton y Borges, aunque por otro lado asumiendo riesgos y tensiones locales (ideológicas y estéticas, desde David Viñas hasta César Aira), este nuevo volumen incluye muchos trabajos (columnas, artículos, obituarios y prólogos) de Luis Chitarroni.
Sin ningún tipo de método o repetición, y sin estar contaminado por ningún tipo de sentido común académico, el despliegue elíptico de sus páginas suelta todo tipo de espuma.
Un cierto tipo de saber enciclopédico, o bien una simple forma de felicidad por la lectura, anclado en cierta nota marginal y postura: “Para quienes leímos a Bolaño de grandes, después de haber leído a Borges, a Wilcock y a Lihn, la experiencia resultó placentera, por supuesto, pero nunca reveladora (…). Quiero decir, la generación de escritores en quienes el influjo de Bolaño persiste es mucho más joven que Guebel o yo. Nosotros crecimos con Aira, que era más próximo y nunca se exilió”.
A diferencia de muchos críticos letrados, devenidos analistas políticos y culturales (oportunismo mediático, determinado modelo de intelectual en Argentina), Chitarroni se ha quedado frente al verdadero mundo de las letras, y por eso puede hacer mediaciones más amplias, como pasar en un párrafo por un disco de Jimi Hendrix, Brian Epstein y modular un verso del Cathay de Ezra Pound,todo en la misma línea.
El libro incluye escritos sobre numerosos autores, desde Charles Dickens, Thomas Hardy, Sherwood Anderson, William Faulkner y John Cage, hasta Manuel Puig, Bioy Casares, Daniel Guebel y poetas no muy reconocidos como Gerardo Deniz (“Deniz empañó las lentes de sus quevedos con Góngora en el ojo izquierdo y Marcabru en el derecho”).
La felicidad de estas páginas se despliega, además, a partir de las vivencias de Chitarroni con autores como David Viñas (del que recuerda decir, en aquellos momentos cuando la crítica literaria y la vida se hacían una: “A mí no me falta, como a Borges, sangre italiana para ser argentino”) y Enrique Fogwill (“Quique me contó de su enfisema, pero ni siquiera entonces caí en la cuenta de que Fogwill era mortal”).
Luis Chitarroni, Pasado mañana. Diagramas, críticas, imposturas, Ediciones Universidad Diego Portales, 2020.
Emanuele Trevi | Algo escrito (Publicado en Diario Perfil, 27 de Septiembre de 2020)
El protagonista de esta novela, que por momentos bien podría ser considerado un libro de crítica literaria, es un joven escritor que trabaja en la Fundación Pasolini junto a Laura Betti (la Loca), íntima amiga del gran autor y actriz de muchas de sus películas. Su propósito e investigación se centra en Petróleo, el libro con el que trabajó Pasolini desde 1972 hasta el día de su muerte.
Petróleo cuenta con una extrema carga mitológica, ya que nunca ha sido terminado y fue publicado póstumamente en 1992. Además, generó diversos tipos de polémicas y escándalos, especialmente relacionados por su falta de un “sentido” localizable y un alto contenido de erotismo homosexual.
Así las cosas, el intento de Emanuele Trevi es proporcionar un ejercicio crítico sobre una obra oscura, fragmentaria, sin desarrollo o trama visible.
Hay que recordar, por otro lado, que Pasolini era un poeta, y que no le interesaba transformar la literatura toda en narrativa, es decir, hacer “vendible” su material de creación.
Quizá las comparaciones de Trevi resulten precisas y efectivas. Ciertamente, Pasolini no era un escritor como Carver, autor que sufría más que ningún otro la influencia de su editor: “Procurar que un lector reconozca en sus páginas algo de sí y de la existencia que lo rodea es algo que a Pasolini ni se le pasa por la cabeza: equivaldría, para él, a un fracaso”.
Uno de los propósitos de Pasolini, efectivamente, era contar una historia sin el filtro del “narrador”, contarla como un individuo de carne y hueso, algo así como cavar extenso un hoyo en el que caiga todo. Y el asesinato del poeta italiano no hace sino que acrecentar y hacer efectivo este juego.
Trevi hace muy bien en recordar el “rouleau” (o rollo literario, como el de Jack Kerouac) que preparaba el marqués de Sade en la Bastilla; interrumpido, perdido y luego recuperado en 1904 tras su traslado a toda prisa al manicomio de Charenton.
Esta es una de las ideas y preguntas fundamentales que se hace este libro, escrito con fuerza y vitalidad, acerca de la vida, obra y muerte de Pier Paolo Pasolini: “¿no es esta historia una perfecta alegoría del destino humano, en su máximo grado de novedad? ¿Acaso no es eso morir: ser llevados de una celda a otra, en medio de una noche oscura, sin poder llevarnos nada?”.
Emanuele Trevi, Algo escrito. Traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona, Sexto Piso, 2020.
Denise Levertov | Pausa versal (Publicado en Revista Ñ, 5 de Septiembre de 2020)
Existen muy pocos trabajos ensayísticos que aborden con exhaustividad y compromiso teórico un tema tan poco usual para la crítica literaria como el “verso libre” y los procedimientos más exploratorios y abiertos de la poesía moderna.
La poeta Denise Levertov (1923, Ilford, Inglaterra – 1997, Seattle, EE. UU.) ha sido una de las mejores receptoras del mandato surgido en el imagismo, un movimiento literario liderado por Ezra Pound, Hilda Doolittle, F. S. Flint y T. E. Hulme, y cuyo propósito era tallar la madera cortada por Walt Whitman, nada menos que el padre del verso libre.
Las propuestas del imagismo surgían en detrimento de las formas tradicionales de composición, proponiendo básicamente el tratamiento directo de la “cosa”, así como la ejecución rítmica bajo la secuencia de la frase musical y no con la secuencia del metrónomo o el simple conteo de sílabas.
Así las cosas, Levertov se mete de lleno en la elaboración y producción de nuevos términos, en pos una premisa que resulta crucial a lo largo de todo este libro: “las formas más aptas para expresar la sensibilidad de nuestra era son las exploratorias, las abiertas”.
Porque para la autora las formas de composición tradicional (formas prefijadas y de carácter resolutivo como el soneto) no expresan con naturalidad el sentido relativista de la vida que irremisiblemente prevalece a finales del siglo XX.
Para Levertov, la poesía es un resultado de elementos intuitivos involucrados (oído y ojo, intelecto y pasión), y de lo que se trata es de fijar y sintetizar esos vértigos, sin traicionar ninguna de esas interacciones orgánicas.
Y esta transposición, mezcla de baile entre los pensamientos y sentimientos, sólo puede lograrse mediante determinados recursos intrínsecos del “verso libre”, como las pausas versales y estróficas.
Esa obsesiva forma de querer captar las cosas tal y como suceden en la propia experiencia, ya tenía su raíz y desarrollo en muchos poetas norteamericanos que son abordados críticamente a lo largo de este libro.
De Charles Olson, por ejemplo, retoma su teoría del “verso proyectivo”, y de cómo cortar un poema hasta dejarlo en su esencia nervuda.
De Robert Duncan, a quien consideraba su mentor, desarrolla y resignifica sus teorías sobre el inscape del poema, en tanto visión y videncia conjugadas y los procesos de síntesis entre el lenguaje y las manifestaciones verbales.
Aunque sin duda Levertov deba mucho más que a todos a William Carlos Williams, poeta al que dedica más de tres capítulos y del que retoma su más valioso aporte para una teoría de la versificación abierta.
Williams habría intentado como ningún otro forjar un idioma propiamente estadounidense, y para eso alternó las formas tradicionales por lo que él mismo autodenominó como “pie variable”, una estructura de composición que responde a las acentuaciones fuertes en términos de duración en el tiempo.
Porque lo que más le preocupa a Levertov es la falta de herramientas y conceptos para un verdadero estudio (y por tanto ejecución) de la poesía moderna.
Sin ir más lejos, encontramos en el campo actual de la poesía un profundo caos que oscila entre un estéril tradicionalismo y la ausencia de elementos formales en el uso del verso libre. Muchos autores del género lanzan gran parte de sus versos a un costado, inundando espacios y márgenes con heterogéneos e infértiles silencios.
Una de las funciones de la pausa o sangría versal es, precisamente, permitirle al lector compartir de una forma más íntima la experiencia que está siendo articulada, facilitando además una relación estrecha entre un verso y otro, añadiendo velocidad rítmica: “la experiencia emocional sumada a la complejidad sónica de la estructura del lenguaje se sintetizan en un intenso orden estético que es diferente del que se recibe de una poesía en la cual las formas métricas se combinan sólo con la sintaxis lógica”.
Aunque no todo es tecnicismo en este volumen. La enseñanza de un género tan vinculado a los sentimientos es, por otro lado, una biografía metaliteraria, un catálogo de preferencias estéticas.
Un llamado espiritual, o aquello mismo que Duncan denominaba “comunión de los poetas”.
Denise Levertov, Pausa versal (Ensayos escogidos). Traducción de José Luis Piquero, Vaso Roto Ediciones, 312 p.
Cathay / Ezra Pound ; Juan Arabia – 1a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Buenos Aires Poetry, 2020. 134 p. ; 21 x 17 cm. – (Abracadabra) – Epílogo de Forrest Gander
CATHAY (2020)
Este libro es una traducción de traducciones. Y la enseñanza que contiene está muy por encima de recuperar sólo una tradición, como la de la Dinastía Tang o incluso otras más antiguas (Libro de los cantos 诗经 año 1000 al 600 a. C. aproximadamente). En lo que refiere a un proyecto poético para la poesía moderna y el verso libre, este libro lo contiene todo. Cuando Ezra Pound –junto a Hilda Doolittle, F. S. Flint y T. E. Hulme, entre muchos otros– promulgó algunas de sus propuestas poéticas bajo el nombre de “imagismo”, no hacía otra cosa que escribir en detrimento de las formas tradicionales de composición, proponiendo básicamente el tratamiento directo de la “cosa”, así como la ejecución rítmica bajo la secuencia de la frase musical y no con la secuencia del metrónomo o el simple conteo de sílabas. En lo que refiere a la traducción de Pound de Cathay (1915), el resultado es novedoso, incluso para los poetas actuales en China. Wang Yin 王寅 (Shanghai, China, 1962), poeta que me ha ayudado a descifrar nuevos sentidos de los poemas originales y revisar la traducción de Pound, así como las notas de Fenollosa, hace muy poco ha llegado a escribir sobre Cathay: “La mala lectura o la mala traducción pueden incluso ser parte de la extensión y crecimiento de la creación. He estado familiarizado con la poesía Tang desde que era un niño, pero luego leí la traducción de Ezra Pound y de otros, y súbitamente descubrí que la poesía Tang tenía un nuevo aspecto y producía una energía asombrosa después de que se tradujera al inglés. Si no fuera porque Ezra Pound se perdió en el laberinto del lenguaje no podría tener una nueva comprensión de la poesía Tang”. Frente al tratamiento directo y simple que estos poemas sugieren, Pound añade en su traducción dos elementos claves de la poesía moderna. El primero, y que respalda al mandato esencial de esta tradición, es la condensación que Pound produce a partir de las notas y aclaraciones de Fenollosa. Esto podría explicarse de otra manera bajo el término deep-image (imagen profunda), concepto desarrollado por Tony Barnstone hacia 2005 en su intento de capturar o representar una posible traducción de la poesía China, esto es, una poesía creada a partir de imágenes condensadas de naturaleza extraña y evocativa, cercana a las representaciones surrealistas, de registro casi alucinatorio. El otro elemento que Pound introduce es la pausa versal o sangría, elemento fundamental de la versificación libre, y que por supuesto no aparece en los poemas originales, escritos muchas veces bajo formas métricas específicas. Una de las funciones de la pausa o sangría versal es precisamente permitirle al lector compartir de una forma más íntima la experiencia que está siendo articulada, facilitando además una relación estrecha entre un verso y otro, añadiendo velocidad rítmica. Muchos poemas de Cathay, leídos bajo el influjo de la condensación y las pausas versales, adquieren un sentido estrictamente auditivo y musical, propio de los originales. Además, existen otros elementos que Pound debe haber tenido en cuenta para dar cauce a todas estas decisiones. Tal y como sugiere Wang Yin, el significado de muchas palabras en chino suele ser ambiguo. El chino, además, a menudo omite el sujeto y no hay una distinción clara entre el singular y el plural. Uno de los poemas más importantes del libro es “The River Song” de Li Bai 李白, donde hacia su final términos como “ruiseñores” y “primavera” se hacen intercambiables. Como se podrá apreciar, en la traducción aquí presentada se mantiene el singular debido a dos precisas anotaciones de Fenollosa, además de la correcta interpretación que Pound hace entre el singular y el plural. La primera, en lo que refiere al canto de los ruiseñores como una metáfora de la primavera: “This (fresh new spring) nightingales”. La segunda, respecto a la característica misma del ruiseñor, rey de pájaros: “but the bird is the King of birds”. De allí que, hablando de un todo, otorguemos por Li Bai decir: “Su voz está aquí en estos doce tubos”. Pound, que perteneció siempre al linaje de una poesía elíptica y hermética (trobar clus, desde la poesía provenzal), seguramente no pudo sino experimentar extrema afinidad con estos poemas: la flexibilidad única, la omisión, el espacio en blanco, la ambigüedad, la polisemia y la incertidumbre del chino son en realidad muy adecuados para la creación de poesía.
SOBRE LA EDICIÓN (BUENOS AIRES POETRY)
Publicado por primera vez en 1915, Cathay contenía catorce traducciones del chino y una traducción del poema anglosajón “The Seafarer”. Fenollosa habría escrito en primer lugar una transcripción fonética (utilizando la pronunciación japonesa del chino, razón por la cual muchos de los nombres de los poetas fueron resultado de transliteraciones, como Rihaku en vez de Li Bai). Posteriormente habría realizado una traducción al inglés, carácter por carácter, y finalmente una traducción o al menos un intento de aproximación a cada verso como un todo. La publicación original, hacia 1915, incluía además los aportes y desciframientos de los profesores Mori y Ariaga. Esta nueva traducción se basa en la edición centenaria de Cathay (New Directions, 2015), y reproduce la publicación original de 1915 en un solo volumen, más los poemas “Sennin Poem by Kakahaku”, “A Ballad of the Mulberry Road”, “Old Idea of Choan by Rosoriu” y “To-EmMei’s: The Unmoving Cloud”, de Lustra (1916), junto con las transcripciones de Zhaoming Qian (transcripciones más completas y actuales, basadas en un cuidadoso examen de los cuadernos originales de Fenollosa archivados en la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale).
The Bund de Juan Arabia: Una política en imágenes (Revista POESÍA UC)
The Bund es el quinto libro de poemas [1] y cuarta publicación del poeta, crítico y traductor argentino Juan Arabia. Sorprende de entrada la breve extensión del libro, sólo cinco poemas, pero presentados en tres idiomas, en español, como es natural, en inglés y chino, gracias a las traducciones de Gwen Buchanan y Yanqui Song, respectivamente.
La brevedad se sostiene en el punto exacto donde se interceptan la experiencia y el proyecto poético del autor. Pues se trata de capturar una imagen profunda, a través de la mirada extranjera y representar, de la mejor manera posible, una experiencia alucinatoria, extraña y al mismo tiempo evocativa. Dicho procedimiento, ha sido una constante en el proyecto de Juan Arabia. Así es como en sus dos primeros libros, El Enemigo de los thirties y Desalojo de la Naturaleza, encontramos breves instantáneas de un caminante solitario que merodea, entre otros países, por Inglaterra, Escocia, Francia, Bélgica y Argentina. Son experiencias momentáneas, pero que evitan la fugacidad y la evanescencia de lo contemplado mediante un momento posterior, el de la escritura comprendida como una vocación libresca que Arabia establece con los poetas de la tradición occidental que mejor hablan de él: principalmente, Arthur Rimbaud y su rebeldía, que en la poesía de Arabia se suele asociar con el acto de caminar. Pero no es que Arabia imite a Rimbaud, o que simplemente reproduzca episodios de la vida del poeta de Charleville, sino que se trata de entrever a través de un poeta latinoamericano la actitud antimoderna que ha permeado toda la poesía desde finales del siglo XIX. Arabia, en ese sentido, ha logrado lo que ningún poeta español o latinoamericano hasta el momento; esto es, pulverizar el mito del poeta vidente en un contexto hispano hablante concreto, donde el poeta no es un forajido que ansía una ciudad occidental, como en los primeros cronistas modernos latinoamericanos, fascinados con el mito de París (Casal, Nervo, etc.), ni tampoco un meteco como en el caso de Huidobro, Rubén Darío y Lihn. Mucho menos intenta normalizar la vida citadina, mediante un proceso de adaptación optimista de la lírica en castellano al paisaje del tardocapitalismo, como ocurre en la a mi juicio ferozmente mal llamada poesía de la experiencia de la Escuela de Granada, España.
En Juan Arabia esa conciliación es imposible, sólo queda una mera restitución por la reparación de la poesía y escribir desde un origen específico: un argentino que poetiza la realidad desde sus condicionamientos de clase y raciales, un nieto de obreros italianos anarquistas expulsados por la Revolución Industrial y asentados en el campo, al interior de Buenos Aires [2]. El poeta mantiene entonces intacto el espíritu burgués en su intento de destruir todo, en una empresa que pareciera de un nihilismo exagerado, pero que no obstante encuentra certezas y puntos de anclaje en los ejercicios de filiación con poetas que compartieron la misma aventura espiritual contra las estructuras: Dylan Thomas, Coleridge, Blake, Hart Crane, Pound y Rimbaud, por mencionar algunos. Pero no se trata de un mero desacomodo respecto de las conformaciones paternales y sociales de una época como el fin del siglo europeo, ni tampoco de la mera superioridad intelectual de Juan Arabia. No hay poses. Se trata, con insistencia, de la constatación de una Latinoamérica saqueada, fundada sobre fuertes bases materialistas y forjada por un proyecto colonial extractivista, cuya modernidad nunca ha tenido lugar, porque a ella tampoco ha precedido un Espíritu, ya sea el ilustrado dieciochesco o uno concerniente al mito. La mirada anarquista es entonces la clave en que se asienta la observación del latinoamericano. Como bien hace notar el crítico francés Marc Wetzel, en el comentario a L´oceán est avare, antología en francés que reúne poemas de los primeros tres libros de Juan Arabia, nos encontramos ante uno de los grandes poetas vivos de nuestro tiempo, por la incesante generación mutua de sus imágenes e ideas. Es la impetuosidad de un poeta que no se sabe de dónde viene, pero que avanza cavando laderas, saltando los meandros y olvidando su origen incluso más rápido que el fuego y el viento:
C’est comme un torrent de vie: personne ne demande où il veut en venir, mais nous savons qu’on le retrouvera toujours plus loin, creusant les pentes, sautant les méandres, oubliant sa source plus vite encore que le feu et le vent les leurs. L’impétuosité est telle que même chez les grands poètes conservateurs (Valéry, Claudel, Péguy), la voix est anarchiste (elle ne commande rien à la pensée qui l’anime). Alors, quand (avec Juan Arabia) l’homme poète est lui-même un anarchiste. [3]
El poeta es un impetuoso anárquico, quiero decir, un ser que ha expulsado a la sociedad de sí mismo, que la mira sin ilusiones y puede vivir por sí solo, un hombre libre, a diferencia del anarquista que siempre busca la colaboración para su idealismo a ultranza; antagonista del monarca que sueña que con aniquilarlo e imponer su particular visión mundana. Al contrario, Juan Arabia es un solitario que busca sus certezas en la tradición poética y, a su pesar, debe cargar con la escasa fundación poética de nuestro continente. Así entendemos por qué en el libro anterior a The Bund, Hacia Carcassonne, a partir de una caminata efímera por la Cíté, el poeta se haya dedicado un año completo a estudiar la tradición provenzal, como un modo de establecer una conexión fecunda con aquellos poetas medievales que, al igual que él, se consagraron a una tradición hermética distinguida en la oposición trobar clus / trobar leu. De más está decir que el resultado es brillante en la medida que, como pocos, el libro de Juan Arabia se aleja de la poesía de corte conversacional, reconstruye el contexto medieval en que escribieron Arnaut Daniel, Macabrú, Raimbaut D’ Aurenga y Alegret, y además incorpora la escritura de una sextina, el ejercicio más dificultoso en lo que respecta al arte de los trovadores, por mencionar uno de los tantos logros de la obra de 2019.
Avanzando de pie y junto al sol de Provenza, degastando las suelas REGISTER junto al pan que mojaban los trovadores con la cerveza del pueblo.
Avanzando, por encima del mástil, imitando el sonido de los pájaros mucho antes de que otros poetas invadieran el cerco con canciones tontas y estancadas.
El poema Tensó, aglutina los elementos más importantes de la poética de Arabia: el poeta captando una impresión en el acto de caminar, la condensación de una imagen y la alusión a la reproductibilidad de una poesía estéril signada en el verso canciones tontas y estancadas, una preocupación ya identificable en la poesía trovadoresca, y que explica en muchos sentidos la distinción entre un verdadero trovador y la poesía juglaresca, y que señala la órbita desde la cual Juan Arabia concibe su propia actividad, poniéndose del lado de los primeros. A ello se suman las referencias ocultas, como la palabra Register en mayúsculas, que se presenta desgajada de los cuatro primeros versos y que puede remitir a alguna visión privada que Arabia no escatima en mencionar no obstante su oscuridad referencial y mientras le parezca poética su incorporación. Ejemplos de este gesto sobran en la poesía del bonaerense.
Al igual que en Hacia Carcassonne, en The Bund, también se trata de una estadía efímera, pero ahora en el territorio comercial más transitado de Shanghái, el punto más emblemático de la ciudad que se extiende a lo largo de aproximadamente 1,5 km, alrededor de Zhongshan Dong Yi Lu (中山东一路). Es una zona que constituyó el corazón del Shanghái colonial e incluso su nombre se conserva en inglés –Bund– una palabra de origen angloindio que significa embarcadero o malecón. La presencia extranjera data de 1843, cuando George Balfour, primer representante británico, eligió este emplazamiento para el consulado. En un principio acogió pequeños almacenes y residencias, pero a finales del siglo XIX se comenzaron a construir algunos de los edificios más característicos de la zona. A principios del siglo XX, otros países, como Rusia, Japón, Francia, Alemania y Estados Unidos, ya contaban con establecimientos comerciales y bancos. De esta forma el Bund se convirtió en el principal enclave financiero de Asia. Entonces, si en Hacia Carcassone se debía realizar una inmersión cultural para rescatar afinidades, aquí parece más importante rescatar la dimensión visual de la experiencia, en medio de una inimaginable economía de mercado en un país comunista, como vemos en el primer poema del libro:
SOUTH SHAANXI ROAD 陕西南路
Esta gran hacienda iluminada, verde como el pasto se arrodilla ante la lluvia
reconoce los nudillos blancos de la luna extiende sus vertebras, como los arcos–sauces Shu en primavera.
Lo que se nos sugiere desde el título, es la presencia del poeta en una estación de intercambio. Pero Arabia describe en todo momento un paisaje natural. Al igual que en Wordsworth y Blake se trata de un rechazo del ojo- el más despótico de los sentidos- para invocar, como en Carlyle “una óptica espiritual”. De ahí el reemplazo de la estación por esta gran hacienda iluminada. Habría que pensar en la zona de Bund de Shanghái como un espectáculo de incomparable variedad y capacidad de estimulación, al que probablemente sólo se aparejan ciudades como Nueva York y París, pero donde el poeta no puede obtener placer visual. Desconfiar de las imágenes se vuelve un imperativo categórico en un país comunista, paradójicamente fetichizado por la visión de las estructuras aún coloniales y crecientemente capitalista. No se puede sino pensar en la influencia que Bergson tuvo sobre la poesía imagista, transmitida por T.E. Hulme a poetas angloamericanos como Eliot, Pound y Williams.
Recordemos que Juan Arabia es traductor de Ezra Pound, y uno de los libros en que trabaja hace años es Cathay, de manera que se encuentra familiarizado con la lírica china y con el uso del ideograma por el autor norteamericano. De modo que hay una sincronicidad entre el trabajo de traducción, de formación, las preferencias poéticas y las imágenes que capta el autor en sus viajes, un sistema completamente cerrado y rara vez observado en un poeta de su edad, que otorga a su obra un alto grado de consistencia estética, a pesar de los cambios que cada proyecto- libro ha connotado para el argentino. The Bund se sustenta en la idea de deep image, entendida en el sentido que le otorga Tony Barnstone [4] en un intento de comprender la naturaleza de las imágenes de la poesía china. Un término operativo asimismo para la poesía de Hilda Doolitle, a quien se homenajea en el primer verso y en los últimos dos de South Shaanxi Road. Tanto en H.D como en Juan Arabia existe un impulso a abandonar la representación mimética, mediante la yuxtaposición de elementos que permitan tomar el pulso a la inmediatez de la experiencia vivida. Con la salvedad de que Arabia no convierte la imagen en la intuición de la duración (la dureé de Bergson) tomando prestadas imágenes diversas, como en la poesía de Eliot, por ejemplo. Realiza más bien una sobreposición, una imagen que va más allá de las formas espacializadas, una imagen absolutamente carente de límites que habría que rastrear en las búsquedas de nuevas experiencias visuales por el surrealismo, orientadas hacia una redención visionaria que se sigue del mandato rimbaldiano de hacerse vidente. Una exploración de este tipo no es nueva en el autor de The Bund. De hecho, una de las grandes lecciones que nos deja Hacia Carcassone es que el Trobar Clus es ya una manera de embrollar los sentidos, de entrebescar, decían los provenzales: entrelazar. De manera que pareciera que todas las piezas del proyecto poético de Arabia estuvieran profundamente calculadas, ya sea en sus lecturas, en los saltos que da como escritor y en los lugares por donde se desplaza. Así entendemos especularmente la pregunta esencial que se plantea el poema The Bund en su verso inicial.
THE BUND
¿Volarán más alto estas canciones? De una máscara harán un artificio más pobre, reduciendo las cenizas de su experiencia, desafilando el cuerno, agrupando la especie creada. Nuestro trabajo, el más oscuro, bebe de ese mismo mar 圆明园路 Tonto es aquel quien no cree en diluvios.
Se trata de una preocupación permanente en la poesía de Arabia el hecho de que ésta “vuele más alto”; más que la de los thirties poets, más que la poesía latinoamericana, más que los juglares de antaño y los de nuestra época. De ahí que se pregunte ¿volarán más alto estas canciones? Esto será posible, pareciera, solo y en cuanto las canciones (la poesía) alberguen más de un sentido, algo que ya decía el trovador Alegret: “Mi verso parecerá insensato al tonto si no tiene doble entendimiento”, sentencia que Juan Arabia invierte por “Tonto es aquél que no cree en diluvios”. Es decir que la preocupación central en The Bund es que la poesía- el trabajo más oscuro- se realice acorde a su propia función histórica, y no se estanque en tontas canciones, modo de referirse a la poesía unidimensional de nuestra época. La imagen en Arabia es más que una idea, es un vórtice de ideas fusionadas, dotadas de energía al modo de Pound. Los Cantos son la obra de Pound donde se pone a prueba el método ideogramático y su validez poética, pero también la obra en que dicho elemento deja de ser una técnica literaria y pasa a adquirir una compleja carga política. Entonces resulta natural preguntarse qué sentido tiene el uso del ideograma que vemos en el poema The Bund. Y es que 圆明园路 significa hoy Yunminggyuan road, originalmente Jardines Imperiales, un complejo de palacios construidos entre en siglo XVIII y principios del XIX, principal residencia y espacio de trabajo de los emperadores de la dinastía Quing. Estos jardines imperiales fueron destruidos por los ejércitos británico y francés, de modo que entendemos que la inclusión ideogramática por parte de Arabia se impone como un modo de alertar sobre la idea de que China, al igual que Latinoamérica, también ha sido y está siendo saqueada por los poderes del capitalismo. De hecho, la destrucción de los jardines imperiales es considerada como un símbolo de agresión extranjera y humillación. Descubrimos, entonces, que el caracter chino en Arabia es un foco luminoso que proyecta directamente la atención a la mente del lector que bien podría asimilarse a la idea de Pound de buscar un sentido resplandeciente que se vincule al tema de la mística neoplatónica. Pero Arabia se diferencia del autor de Lustra en el sentido de que busca una apreciación no evidente, patente, obvia, política como en Pound sí, pero desde la óptica de una formación marxista revisionaria. Así entendemos cómo el poema Old Town: “El loco”, incorpora un procedimiento totalmente nuevo en la poesía de Arabia, que es la inclusión en comillas de lo que pareciera ser la escucha de lo que dice una guía turística, aquí connotada como la envenenadora. Se trata de la intención, incluso asumida en los discursos de paso cotidianos, de destruir la antigua ciudad, de sustituir el licor de contrabando (la autenticidad de un pueblo, sus gestos ocultos), por un nuevo aroma en China, que debe inexorablemente anexarse al imperio occidental con su seda de ganadores donde se pierde ya la tradicional diferenciación entre base y superestructura, propia del marxismo.
OLD TOWN | “EL LOCO”
“Los ministerios quieren voltear las viejas construcciones” dijo la envenenadora “desplomar los rincones sucios contaminados cangrejos de agua clara.” Ellos trabajan erigiendo un mismo imperio a romas de occidente la moneda de cambio sustituye al licor de contrabando. Seda de ganadores edificando y edificando sus resultados gusanos de Base y Superestructura y para un mismo lado los peces cegados en su fosa.
Quisiera concluir señalando que los poemas de The Bund, en su condensación y brevedad, implican un paso ganado para la poesía de Arabia, porque condensan a través de la imagen profunda una experiencia articulada donde el pensamiento no se opone, en ningún caso, a la inmediatez de la visión. Se trata de una escritura que pretende comunicar sin dejar de lado un alto grado de autorreferencialidad. Se debe recordar, en este punto, que las oscuridades de la poesía obedecen al hecho de que la escritura no es sin más un vehículo que narra la experiencia, sino que al trabajar con palabras que son portadoras de significados heredados implican un proceso permanente de redefinición de esos significados. De ahí el alto grado experimental del proyecto de Arabia que pretende abolir las unidimensionalidades del lenguaje del poder, pero también de la poesía desprovista de símbolos al apelar a la estructura visual de la experiencia donde el ver es clave para aprehender directamente un mundo de objetos que, desde la implantación del capitalismo como sistema mundial, dista mucho de ser siempre transparente.
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Arabia, Juan The Bund / Juan Arabia. – 1a ed edición multilingüe. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Buenos Aires Poetry, 2020. 70 p. ; 20 x 13 cm. Edición multilingüe: Chino ; Español ; Inglés. ISBN 978-987-4197-83-2 1. Poesía Argentina. I. Título. CDD A861
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NOTAS
[1] En orden de escritura la obra de Juan Arabia se compone de: El enemigo de los thirties (2016); Desalojo de la Naturaleza (2017); Literatura de los Límites (2018); Hacia Carcassonne (2019); y The Bund (2020).
[2] Véase lo que el poeta dice al respecto en entrevista publicada por Fundación Neruda, Chile.
[3] La traducción es: es como un torrente de vida: nadie pregunta de dónde viene, pero sabemos que lo encontraremos más allá, cavando las laderas, saltando los meandros, olvidando su origen más rápido que el fuego y el viento. La impetuosidad es tal que incluso entre los grandes poetas conservadores (Válery, Claudel, Péguy), la voz es anarquista (ella no controla nada en el pensamiento que la anima). El texto de Wetzel se encuentra en http://www.lacauselitteraire.fr/l-ocean-est-avare-juan-arabia-par-marc-wetzel
[4] Tony Barnstone lo estudia en The Anchor Book of Chinese Poetry–From Ancient to Contemporary, The Full 2000-Year Tradition | Edited by Tony Barnstone and Chuo Ping | Anchor Books, New York, 2005E
«A veces desechado por gente que con seguridad no leyó su obra, pero que ha oído hablar acerca de sus tardías y malignas diatribas antisemitas, Ezra Pound cambió la poesía en Inglés casi solo, sin ayuda de nadie, publicando y defendiendo a una legión de artistas y escritores— incluyendo a George Oppen, Charles Reznikoff, y Louis Zukoksky, todos judíos, así como también a Joyce, T.S Eliot, H.D., W.B. Yeats, y Gaudier Brzeska, entre muchos otros. Su práctica de la traducción y extraordinaria variedad— Griego antiguo y Latín, Chino clásico, y media docena de lenguas europeas desaparecida.s o contemporáneas— modificó radicalmente la recepción de la traducción al inglés e hizo de ella un lugar permanente. Cathay, a pesar de los errores, ha sido quizás la traducción de poesía al Inglés más influyente de la Historia, y aún es punto de discusión en cualquier seminario internacional sobre la materia. Admirada por poetas y críticos como Wei Lim Yip, Yang Liang, y Zhaming Quian, Cathay ostenta un poder emocional sorprendetemente contemporáneo y fresco, imposible de olvidar para sus lectores.» (del epílogo de Forrest Gander, Cathay, Buenos Aires Poetry, Octubre 2020).
«Sometimes dismissed by people who often haven’t read his work but have heard about his late-in-life malignant anti-Semitic diatribes, Ezra Pound changed poetry in English almost single-handedly, supporting, publishing, and championing legions of other artists and writers— including George Oppen, Charles Reznikoff, and Louis Zukofsky, all Jews, as well as James Joyce, T.S. Eliot, H.D., W. B. Yeats, and Gaudier-Brzeska, among so many others. His translation practice and its extraordinary range— ancient Greek and Latin, classical Chinese, and half a dozen contemporary and vanished European languages—radically altered the reception of translation into English and made a permanent place for it. Cathay, despite errors, has been perhaps the most influential poetry translation into English ever, and it is still discussed at any international conference on translation. Admired by poets and critics such as Wei Lim Yip, Yang Liang, and Zhaming Qian, Cathay delivers a shockingly fresh and contemporary emotional power that few who read it can forget.» (from the epilogue of Forrest Gander, Cathay, Buenos Aires Poetry, October 2020).
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Poema junto al Puente en Ten-Shin¹
Marzo ha llegado a la cabeza del puente, Ramas de damasco y durazno cuelgan sobre mil puertas, Por la mañana hay flores que pueden partirle a uno el corazón², Y que por la tarde son arrastradas sobre las aguas que fluyen hacia el este. Los pétalos están en las aguas que van y vienen, …..Y en los remolinos que los traen de regreso, Pero los hombres de hoy no son los hombres de antaño, Aunque se apoyen de la misma forma sobre la baranda del puente³.
El color del mar cambia al amanecer Y los príncipes todavía forman fila alrededor del trono, La luna cae sobre los portales de Sei-go-yo, Y su luz se adhiere a las paredes y los altos pórticos⁴. Con cascos que brillan bajo el sol y las nubes, Los señores salen de la corte y se dirigen a fronteras lejanas. Cabalgan sobre cabellos que parecen dragones, Caballos con arreos de metal amarillo, Y las calles se abren a su paso⁵. …………………….Para que pasen, altivos, Y altivo es su paso al entrar a grandes banquetes, A nobles salones y extrañas comidas, A ambientes perfumados y jóvenes bailarinas, A límpidas flautas y canciones, A un baile de setenta parejas; A la loca persecución de los jardines. La noche y el día son entregados al placer Y creen que esto habrá de durar mil otoños, …………………….Incansables otoños. Para ellos los perros amarillos aúllan presagios en vano, ¡Y qué son ellos comparados con la dama Riokushu, …………………….La causa de tanto odio! ¡Quién, entre ellos, es un hombre como Han-rei …………………….Que partió solo con su amante, De cabellos sueltos, al mástil de su propio barco⁶!
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Notas
1 Li Bai
2 En “Transcripts of Fenollosa´s Notes” leemos: “In the morning they are unbearably beautiful flowers”. Y anota “unbearably” para indicar “intense emotion”. (EZRA POUND, Cathay, The Centennial Edition. Edited with an introduction and Transcripts of Fenollosa´s notes by Zhoaming Qian, A New Directions Book, 2015, p. 84).
3 En “Transcripts of Fenollosa´s Notes” leemos: “Year after year, they wander onto the same bridge (scene does not change)” (EZRA POUND, op. cit., p. 85).
4 En “Transcripts of Fenollosa´s Notes” leemos: “And the lingering light is still seen on half of this storied gates” (EZRA POUND, op. cit., p. 86).
5 En “Transcripts of Fenollosa´s Notes” leemos: “The street men all stand aside” (EZRA POUND, op. cit., p. 87).
6 En “Transcripts of Fenollosa´s Notes” leemos: “…poled away his flat boat?” (EZRA POUND, op. cit., p. 89).
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Poem by the Bridge at Ten-Shin
March has come to the bridge head, Peach boughs and apricot boughs hang over a thousand gates, At morning there are flowers to cut the heart, And evening drives them on the eastward-flowing waters. Petals are on the gone waters and on the going, …..And on the back-swirling eddies, But to-day’s men are not the men of the old days, Though they hang in the same way over the bridge-rail. The sea’s colour moves at the dawn And the princes still stand in rows, about the throne, And the moon falls over the portals of Sei-go-yo, And clings to the walls and the gate-top. With head gear glittering against the cloud and sun, The lords go forth from the court, and into far borders. They ride upon dragon-like horses, Upon horses with headtrappings of yellow metal, And the streets make way for their passage. …………………….Haughty their passing, Haughty their steps as they go in to great banquets, To high halls and curious food, To the perfumed air and girls dancing, To clear flutes and clear singing: To the dance of the seventy couples; To the mad chase through the gardens. Night and day are given over to pleasure And they think it will last a thousand autumns. …………………….Unwearying autumns. For them the yellow dogs howl portents in vain, And what are they compared to the Lady Ryokushu, …………………….That was cause of hate! Who among them is a man like Han-rei …………………….Who departed alone with his mistress, With her hair unbound, and he his own skiffsman!
Extraído de Ezra POUND, Cathay : The Centennial Edition | Foreword by Mary de Rachewilts, Edited with an introduction and Transcrips of Fenollosa´s notes by Zhoaming Quian, New Directions Publishing Corporation, 2015 | Traducción del inglés al castellano de Juan Arabia | Buenos Aires Poetry, 2020.
¿Qué nos importan, corazón mío, los manteles de sangre Y de brasa, los miles de asesinatos, y los interminables gritos De rabia, esos llantos que desde el infierno derriban Cualquier orden; y el Aquilón que todavía sopla en los desechos Y cualquier venganza? ¡Nada!… — ¡Pero, sin embargo, La queremos! Industriales, príncipes, senados, ¡Desaparezcan! ¡Abajo el poder, la justicia, la historia! Es nuestro deber. ¡Sangre! ¡Sangre! ¡La llama de oro! ¡Todo por la guerra, por el terror y la venganza, Espíritu mío! Demos la espalda cuando nos muerdan: ¡Ah! ¡Pasen, Repúblicas de este mundo! ¡Basta de emperadores, De regimientos, de colonos, de pueblos! ¿Quién revolverá los torbellinos de fuego furioso, Más que nosotros y los que imaginamos nuestros hermanos? ¡Nosotros! Románticos amigos: vamos a divertirnos. ¡Nunca más trabajaremos, mareas de fuego! Europa, Asia, América, desaparezcan. ¡Nuestra marcha vengadora ocupó todo, Campos y ciudades! — ¡Seremos aplastados! ¡Estallarán los volcanes! Y el océano será herido… ¡Mis amigos! — Es cierto, corazón mío, son hermanos: Negros desconocidos, ¡Si nos uniéramos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Qué desgracia! ¡Siento un escalofrío, la vieja tierra Se derrumba cada vez más y más encima nuestro! ¡No es nada! ¡Acá estoy! Acá sigo todavía.
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QU’EST-CE POUR NOUS MON CŒUR…
Qu’est-ce pour nous, mon cœur, que les nappes de sang Et de braise, et mille meurtres, et les longs cris De rage, sanglots de tout enfer renversant Tout ordre; et l’Aquilon encor sur les débris Et toute vengeance? Rien!… — Mais si, toute encor, Nous la voulons! Industriels, princes, sénats, Périssez! puissance, justice, histoire, à bas! Ça nous est dû. Le sang! le sang! la flamme d’or! Tout à la guerre, à la vengeance, à la terreur, Mon esprit! Tournons dans la Morsure: Ah! passez, Républiques de ce monde! Des empereurs, Des régiments, des colons, des peuples, assez! Qui remuerait les tourbillons de feu furieux, Que nous et ceux que nous nous imaginons frères? À nous! Romanesques amis: ça va nous plaire. Jamais nous ne travaillerons, ô flots de feux! Europe, Asie, Amérique, disparaissez. Notre marche vengeresse a tout occupé, Cités et campagnes! — Nous serons écrasés! Les volcans sauteront! et l’océan frappé… Oh! mes amis! — mon cœur, c’est sûr, ils sont des frères: Noirs inconnus, si nous allions! allons! allons! Ô malheur! je me sens frémir, la vieille terre, Sur moi de plus en plus à vous! la terre fond, Ce n’est rien! j’y suis! j’y suis toujours
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∇ Arthur RIMBAUD, Nuevos Versos y Canciones. «Memoria, I., II., III., IV, V». Traducción, Notas y Prólogo de Juan Arabia – Editorial Buenos Aires Poetry, 2015. Diseño Editorial: Camila Evia. 110 páginas
Mucho antes de escribir “A Pact” (1916), dedicado a Walt Whitman, Pound ya había dado claras señales de su supremacía respecto al padre del “verso libre” en The Spirit of Romance (1910). Un solo pasaje puede comprobar esta tesis: “Whitman, pretend to be confering a philantropic benefit on the race by recording his own self-complacency. Human misery is more stable than human dignity; there is more intensity in the passion of cold, remorse, hunger, and the fetid damp of the medieval dungeon than in eating water melons. Villon is a voice of suffering, of mockery, of irrevocable fact…” (Ezra Pound, “Montcorbier, alias Villon”, The Spirit of Romance, p. 168).
Así las cosas, lo promulgado por el imagismo (cuyo movimiento Pound encabezaba, reclamando la composición versal a partir de las secuencias musicales y no el conteo de sílabas, así como el tratamiento directo de la “cosa”), debe leerse en diálogo con el proyecto y la formación de Whitman, así como el siguiente poema.
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UN PACTO
Hago un pacto contigo, Walt Whitman— Ya te detesté bastante. Me dirijo a ti como un chico que creció Y que tuvo un padre testarudo; Ya estoy en edad de hacer amigos. Fuiste tú el que cortó la madera nueva, Ahora es tiempo de tallarla. Tenemos una sola raíz, la misma savia— Que haya comercio entre nosotros.
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A PACT
I make a pact with you, Walt Whitman— I have detested you long enough. I come to you as a grown child Who has had a pig-headed father; I am old enough now to make friends. It was you that broke the new wood, Now is a time for carving. We have one sap and one root— Let there be commerce between us.
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Pound, Ezra | Lustra / Ezra Pound. – 1a edición bilingüe – Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Buenos Aires Poetry, 2016 | Traducción de: Juan Arabia.
Extraído de Ezra POUND, Exultations. Traducción de Juan Arabia, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2018.
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“Fair Helena” por Rackham
“What I love best in all the world?”
Cuando el crepúsculo morado está suelto,
Para contemplar su hermoso, lento ……………y anhelante encanto,
Y conocer su rostro ……………allí en la sombra,
Solo por dos estrellas debajo de esa niebla—
La suave y débil bruma de su cabello,
Y pensar que mi voz ……………puede alcanzarla
Como el rumor de alguna corriente arbolada,
Oída más allá de los límites del bosque,
Hasta que ella se olvida de todo lo que soy,
Y solo conoce de mí
Nada más que la felicidad de mi sueño.
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“Fair Helena” by Rackham
“What I love best in all the world?”
When the purple twilight is unbound, To watch her slow, tall grace ……………and its wistful loveliness, And to know her face ……………is in the shadow there, Just by two stars beneath that cloud— The soft, dim cloud of her hair, And to think my voice ……………can reach to her As but the rumour of some tree-bound stream, Heard just beyond the forest’s edge, Until she all forgets I am, And knows of me Naught but my dream’s felicity.