“Narcolepsia – Coordenadas para una aproximación a la poesía” | Diario PERFIL | “Francesca”, publicado en Exultations, del estadounidense Ezra Pound:

 
FRANCESCA

Saliste de la noche
Y había flores en tus manos,
Ahora saldrás de la confusión de la gente,
De un tumulto de palabras sobre ti.

Yo que te he visto en medio de las cosas esenciales
Me enfurecí cuando pronunciaron tu nombre
En lugares ordinarios.
Quisiera que las frías olas fluyeran sobre mi mente,
Y que el mundo se secase como una hoja muerta,
O ser barrido como el capullo de semilla de un diente de león,
Para que pueda encontrarte de nuevo,
Sola.


(Traducción: Juan Arabia)

Ezra Pound (nacido en 1885 en Hailey, Idaho, una pequeña ciudad de los EE.UU.), poeta, traductor (políglota), mentor (de autores como Joyce y Eliot), editor (The Egoist, Blast) y político de la economía. Enemigo de toda forma de positivismo, luego de viajar por Europa abandonó su beca y sus estudios doctorales sobre Lope de Vega para instalarse definitivamente en el exilio de Londres. Sumergido en la pobreza, en Inglaterra se hizo amigo de Yeats, dictó algunos seminarios, financió sus primeros libros y colaboró en diversas publicaciones. Básicamente hizo un escándalo (como Rimbaud en París), escribió muchísimo y, a pesar de sus escasos recursos, gritó a favor de su existencia y de sus cantos.

No nos confundimos al hablar de Pound como un gran publicista: encontró tantos amigos como enemigos y llegó a cercar el mal gusto de la época. 

Hacia 1940, cuando estalla la guerra, Pound comienza con una serie de trasmisiones de propaganda política por Radio Roma. Su principal enemigo, al que consideraba el mayor de los criminales, era el propio presidente de los EE.UU., Roosevelt. Lo que queda claro es que Pound estaba en contra de la usura y la traición de la verdadera herencia americana: soñaba un paraíso terrestre con un sistema económico justo, sin necesidad de recurrir a la revolución.

Cuando terminó la guerra Pound fue arrestado por traicionar a su patria. En 1945, una pericia psiquiátrica lo salvó del arresto, y fue recluido en el manicomio de St. Elizabeths.

En esos 12 años continuó con su actividad literaria, publicando libros y traducciones, conformando una estética sistemática (influida por Catulo y Rimbaud). Incluso recibió, en medio de su encierro, el Premio Bollingen de Poesía.
Fueron sus amigos, los poetas Eliot, Frost y Williams, los que ayudaron a Pound a salir del manicomio. Finalmente, regresó a Italia en 1958, donde permaneció hasta su muerte en 1972.

Pound dejó una extensa bibliografía, iluminadora como la de un profeta, y que ya tiene en el mundo fieles seguidores, aquellos extraños “artistas destrozados por estar en contra”. 

En el poema que aquí presentamos, publicado en Exultations (1909), podemos observar cómo Pound comienza a solidificar su estética poética que, tres años después de escribir “Francesca”, engendraría el movimiento imagista. El imagismo, inaugurado oficialmente por Pound en 1912, fue tanto un hilo conductor como una fuerza impulsora del movimiento modernista. El movimiento trabajó para socavar y anular las doctrinas de la poesía victoriana y romántica, pidiendo economía en lugar del exceso y musicalidad (ritmo) en lugar de regulaciones métricas. 

“Narcolepsia – Coordenadas para una aproximación a la poesía” | Diario PERFIL

Rimbaud con autoretrato

Si eres joven
y resulta que
no eres Arthur Rimbaud,
preferiríamos
no saber nada de vos

y si resulta
que eres Arthur Rimbaud,
definitivamente
no querríamos
saber nada de vos

Pacto de silencio

trad. Juan Arabia

Leonard Cohen (1934 en Montreal, Quebec, Canadá – 2016, L.A., California, EE. UU.), fue un cantautor, poeta y novelista canadiense. Ya establecido como poeta y novelista (su primer libro de poemas, Let Us Compare Mythologies, se publicó en 1956), Cohen se interesó en la escena folclórica de Greenwich Village mientras vivía en la ciudad de Nueva York a mediados de la década de 1960, y comenzó a acompañar sus poemas con música. En 1967 Judy Collins grabó dos de sus canciones, Suzanne y Dress Rehearsal Rag, y ese mismo año Cohen comenzó a actuar en público. A finales del mismo año, había grabado The Songs of Leonard Cohen, que incluía el melancólico Hey, That’s No Way to Say Goodbye. A ese álbum le siguieron Songs from a Room (1969), que incluye la canción Bird on a Wire, y Songs of Love and Hate (1971).

Desde sus tempranos poemas, y mucho antes de llegar a la fama por medio de sus canciones, son dos las constantes preocupaciones que aparecen en la obra del compositor: la búsqueda de su propia identidad y la búsqueda de su propia libertad.

Estas dos cosas se fusionan y multiplican, por ejemplo, en muchos de sus versos: “Me gustaría leer / uno de los poemas / que me llevaron a la poesía / No logro recordar un solo verso / Ni sé dónde buscar”; “Si otros tratan de escribir esto / muerte a ellos / muerte a cualquiera / que rompa el sello de este poema / en el que me visto de negro // y bendiga a tus ojos / que huyen de esta página / Saca al hombre de ojos verdes / de su furia y su misera”. Aunque Cohen, sin lugar a duda, no hubiera estado de acuerdo en abreviar su propio trabajo y experiencia. 

No podría decirse, sin embargo, que Cohen intente ocultar sus sentimientos y sus opiniones más íntimas. Todo lo contrario. Más bien se niega a rebajar el sentido de su trabajo en la estéril sombra del sentido: “Simplemente no puedo, no puedo decir nada aparte del poema en sí. Todo lo que he pensado sobre el tema está ahí y creo que el lenguaje es el apropiado. No me gustaría… No me gustaría hacer un comentario”. 

Probablemente, y salvo que un trabajo y esfuerzo mantenga algo del espíritu original, un libro de poesía traducido al “español” no le pueda hacer justicia a sus versos. Leonard Cohen es Bíblico. Sus letras son mesiánicas, están escritas en el lenguaje de los libros sagrados: “And fastened here, surrendered to / My Lover and My Lover, / We spread and drown as lilies do- / forever and forever”.

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